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«Dicen en la ATP que no hay que ilusionarse, que Vilas nunca será uno» – entrevista con Guillermo Salatino

Guillermo Salatino
Guillermo Salatino en la cabina de televisión bautizada en su honor // SEBASTIÁN VARELA con un Motorola Edge 40-Neo
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BUENOS AIRES – Si acaso hay quienes mantienen una pizca de esperanza en ver a Guillermo Vilas reconocido como número uno del mundo, hay quienes sugieren que es mejor no esperar nada, para así no ver rotas las ilusiones.

«El vicepresidente de la ATP me dijo que Vilas nunca va a ser número uno», afirmó el periodista Guillermo Salatino.

El argentino se sentó a charlar con CLAY en el Buenos Aires Lawn Tennis Club, en la pista que lleva el nombre del mejor tenista latinoamericano de todos los tiempos, y al lado de la cabina de radio que tiene una placa en honor a su trabajo de varios años: Salatino cubrió 147 torneo de Grand Slam durante 45 temporadas.

Allí habló sobre las mutaciones que vio en la labor periodística a lo largo de los años, la relación con los tenistas y la decepción que le provocó Juan Martín Del Potro al no presentarse para su programa de entrevistas.

Guillermo Salatino será a partir de mayo columnista estable de CLAY. Sus reflexiones sobre los temas más candentes del tenis y del periodismo se podrán leer quincenalmente. Sus piezas estarán disponibles en la nueva sección Opinión de la renovada página web, y lo mejor será compartido a través de Instagram y Twitter.

«Es para mí un lujo colaborar en CLAY, un medio moderno y sin límites, que está presente en los torneos más importantes, y que trata con profundidad y análisis temas de importancia», dice «Salata».

Entrevista con Guillermo Salatino 

– ¿Qué es lo que más le impacta de todos los cambios que ha experimentado la labor del periodista en el tenis desde que usted arrancó? A fines de los 70 había un acceso muy distinto a los jugadores. Hoy tomas una foto con el celular a la cancha en la Philippe Chatrier y la organización te pone una advertencia…

– Lo que pasa es que en el año 2000, en Australia, cuando fundamos la ITWA entre siete periodistas, ahí comenzamos a trabajar para quebrar parte de los impedimentos que teníamos para trabajar y a tratar de mejorar las condiciones. Contratar un teléfono era carísimo, en Wimbledon más caro todavía. Si vos supieras lo que era la Louis Armstrong del US Open, era una vergüenza la manera de trabajar, arriba de todo, no veíamos nada, despachábamos por teléfonos públicos. Todo eso la ITWA, que es la Asociación Internacional de Periodistas de Tenis, lo fue mejorando. Hemos ido perdiendo cosas porque en la medida que fue creciendo la cantidad de periodistas, nos fueron cercenando facilidades.

– ¿Como cuáles?

– Los miembros de la ITWA teníamos en todos los torneos acceso a la sala de jugadores. Ya no. Creo perdimos cosas porque los ingleses, franceses y norteamericanos fueron cortando todo y perdimos fuerza. En una época yo tenía bastante poder, fui vicepresidente. En realidad fui votado para presidente, pero no acepté porque sentía que no estaba en condiciones por falta del idioma inglés, por no vivir en Estados Unidos, por no cubrir la cantidad de torneos que cubría Barry Flatman. Sí era una especie de presidente sí, me daban bolilla (prestar atención). Yo trabajaba para Fox, cubría a todos los latinoamericanos. Hoy no podés, tenés a un argentino, le hacés tres preguntas, viene Nicola Arzani y te saca. ¡A mí no! (risas) porque me conoce desde cuando él era periodista y lo llevaba en el auto. Me pedía por favor que le consiguiera una nota con Sabatini, entonces, tengo buena relación con todos, él tiene buena relación conmigo, me permite hacer cosas que veo que no le permite a otros. Los años también te dan algún lugar.

Guillermo Salatino
Guillermo Salatino, en el Court Central Guillermo Vilas / SEBASTIÁN VARELA NAHMÍAS

– ¿Cómo era en esa época ser argentino en un círculo habitado en su mayoría por comunicadores anglosajones?

– En un momento los argentinos no tenían espacio en Wimbledon. Hasta el 2000 yo era el único que tenía asiento permanente en el Court Central. Los diarios no.

– ¿Por qué?

– En Wimbledon hay 350 lugares y hay 2.000 periodistas. No hay lugar para todos, entonces cuando dejabas de ir un año, automáticamente perdías tu asiento. La Nación y Clarín no fueron el ’82, y por muchos años no les dieron asiento. Ese año yo tampoco fui por la Guerra de las Malvinas. Al año siguiente volví y pensé que no tendría asiento. ‘Usted no vino por razones políticas, no porque no quiso. Usted estaba acreditado y pensaba venir. El deporte y la política no tienen que mezclarse, así que ahí está su asiento’, me dijeron.

– ¿Qué pasaba en otros Grand Slams?

– En Australia los argentinos tenían lugar en las filas traseras. A mí me ponían adelante, con los ingleses, los franceses. Las ventajas de haber estado tanto tiempo. No nos engañemos, los sudamericanos no estamos en la élite. Yo lo estuve por años, por no haber hecho macanas (causar fastidio), nunca haberme aprovechado, nunca haber acreditado a alguien que no fuera periodista, haber respetado y haber trabajado. Fui vicepresidente del comité de prensa de la ITF, fundador y miembro hasta que renuncié, porque no me gusta figurar. Tengo que decir que las condiciones de trabajo han mejorado enormemente. En Roland Garros te dan la cabina, los cascos, el micrófono, el televisor, todo. Es el día y la noche comparando con aquel escritorio con dos telefonistas a las que le dabas el papelito con el número de teléfono y a la media hora te decían appel téléphonique y pasabas el informe.

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– ¿Entiende el tenista de hoy la labor periodística?

– Yo creo que no. Ellos creen que nosotros vivimos de ellos. Yo por ejemplo puedo ganarme la vida de distintas formas. Esto se lo dije a Guillermo Vilas: vos te vas a retirar y yo voy a seguir trabajando. Y así fue. Ellos no se dan cuenta de eso. No son tan importantes como creen, ni nosotros somos tan importantes como nos creemos. Somos importantes si la gente nos cree. Y nos cree porque le contamos la verdad. El día que mintamos, que inventemos, perdemos ese capital y ya no vendés una información a nadie. Quizás para la gente somos importantes, pero, ¿jugadores, dirigentes, organizadores, managers? Ellos creen que vivimos de ellos.

– ¿Protegen demasiado los poderes del tenis a los jugadores de los medios?

– Se les va la mano. Los que trabajan en las comunicaciones de ATP, ITF y WTA, son cholulos (admiradores, fans). Son amigos de los jugadores. Y son amigos para que a los jugadores les den atención. Lo que quieren no es eso que están haciendo. Si no, es después tratar de ser jefe de prensa de alguno de ellos cuando esté arriba. Quieren andar bien con los tenistas, porque de pronto si necesitan alguien de prensa, de comunicación, los eligen a ellos. Entonces, entre darle la razón a un periodista o a un jugador, siempre se la darán a un jugador.

Guillermo Salatino
Guillermo Salatino y Gabriela Sabatini / ARCHIVO GUILLERMO SALATINO

– ¿Tiene alguna novedad sobre el estado de salud de Vilas? ¿Sabe cómo está?

– No, vos sabés que no. Es un misterio. Estuve averiguando y no hay manera de saber nada. Por ahí alguien me dijo que pesaba 54 kilos, pero la verdad es que no hago caso, no es confiable la fuente. Nadie sabe nada, solo la mujer. Si (el periodista Juan José) Moro no sabe, o (Eduardo) Puppo no sabe… él estaba muy cerca de Vilas. Yo nunca me meto, no hablo por teléfono. Yo con Gaby (Sabatini) tengo relación de padre e hija, y la llamo dos veces por año, para los cumpleaños, fin de año. No les estoy hinchando las pelotas ni preguntándole cosas. Siempre me ocupé del tenis, nunca me ocupé de la parte personal.

– ¿Cree que alguna vez habrá justicia para Vilas con el tema del número uno del mundo?

– Yo no sé si va a haber justicia, pero no importa. Creo como Mats Wiilander, que dice que Vilas no necesita ser 1, fue el mejor. Alguien que gana 16 títulos en un año, está 46 partidos invicto, pierde contra la raqueta de doble encordado, gana dos de cuatro Grand Slams y llega a la final del otro. ¿Qué duda cabe? Fue el mejor del mundo en el 75 y 77. Si sos el mejor del mundo, tenés que ser el número uno. Me parece que es un acto de injusticia que no sea el uno.

– La ATP no quiso hasta ahora rehacer los rankings para confirmar o desmentir las investigaciones de Puppo.

– Yo hablé del tema hace unos cinco años con Nicola Arzani (uno de los vice presidentes de la ATP) que me dijo que Vilas nunca va a ser número uno, que Puppo no se haga ilusiones. Y esto es opinión, no información: Vilas está pagando la pésima relación que por largos años tuvo Ion Tiriac (su ex entrenador y manager) con la ATP. Y Vilas era soberbio, no es que era sencillo. Él junto con Mcenroe, Connors, Borg y Gerulaitis, no le daban bola a la ATP. Es todo muy extraño, todo muy sospechoso.

Los mejores jugadores de los 70
Grandes referentes de los 70 y 80 que cubrió Guillermo Salatino: McEnroe, Gerulaitis, Vilas y Borg

– ¿El periodista que cubre tenis tiene un ego muy grande?.

– ¿El periodista tiene ego? Si el periodista tiene ego estamos en el horno. ¿Quién es el periodista? Es un oficinista, con una computadora o un micrófono. ¿Qué diferencia hay entre el que manda un correo desde un escritorio o el que vende chorizos? Nosotros vendemos noticias, ni más ni menos. El que se la cree porque te piden un autógrafo o una foto… eso me pasa porque soy viejo, acá me miman como loco y me encanta porque todos tenemos ego. Pero no me creo más importante que nadie. Miro un partido de tenis y lo cuento. Y se terminó. Mi realidad es mi mujer, mis hijas, mi nieto.

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– ¿Y el ego del tenista?

– Están los que se la creen y los que son macanudos. Mirá, hoy soy amigo de Zabaleta, de Gaudio, de Chela, de muchos. Pero pasa más por ellos que por mí. Soy amigo de Sabatini, ¿sabes por qué? Transmití por televisión una semi de un masters con Mónica Seles, que perdió 6-1 y 6-2. La mató a palos, Gaby dio vergüenza, no se movió. Y, la maté. Y te digo Gaby para mí es como una hija. Dije se puede perder, pero hay maneras y maneras, así da vergüenza. Fuimos a los 15 días a comer con sus padres y ella. A los 20 minutos la madre dice ‘aaay Salata la mataste a Gaby el otro día’. Ella que tenía 16- 17 años le dice ‘mamá calláte, que tiene razón, fui un desastre’. Le dije que yo puedo ser amigo suyo si ella respeta mi comentario. Cuando jugaba mal o bien, yo lo decía. Ella siempre aceptó los comentarios sin ningún problema.

Sin anestesia, el programa de Guillermo Salatino
Guillermo Salatino haciendo un capítulo de Sin Anestesia, con David Nalbandian como invitado // CAPTURA

– ¿Y con Gastón Gaudio?

– A Gaudio le he pegado de sobra. Y un día haciendo Sin Anestesia le pregunté acaso cómo soportaba las cosas que decía. “Es que si yo hubiera estado en tu lugar, yo habría dicho lo mismo”, me respondió. Con Negro Zabaleta igual. Yo le dije: ‘Negro, ¿con los negocios que hacés, sos vicepresidente de la Asociación Argentina de Tenis? Tenés que elegir’. Bueno, no le gustó, se la bancó y no cambió nada. Seguimos dándonos un abrazo siempre que nos vemos.

– Ha vivido episodios poco agradables con algunos jugadores. ¿Cómo fue aquel episodio con Juan Martín Del Potro?

– Del Potro me dejó colgado a mí y a otras diez personas. Cuando fui a hacer un Sin Anestesia. A los cámara, productores, director, sonidista. Habíamos armado el estudio, todo. Estaba en el club y se fue. Yo no los saludé durante dos años. No fui a sus conferencias de prensa, nada.

– ¿Y cómo se destrabó eso?

–  Un día vino Nicola Arzani en Wimbledon a mi lugar y me dice, ‘¿me acompañas a la oficina de la ATP?’ Cuando llego estaba Juan Martín sentado ahí, esperándome, me dice te debo una disculpa, te enojaste, no viniste más a las conferencias de prensa. ‘Sí, estuviste muy mal, no me gusta que me ignoren. No tenés obligación de decirme que sí, pero si me dijiste que sí, es sí. Si no, me decís que no y no pasa nada’, le dije.

– Se imagina en el Salón de la Fama al igual que otros colegas suyos con un inmenso recorrido que ya han sido reconocidos ahí? 

– ¿El Salón de la Fama de dónde? Del tenis. ¿Internacional? No, no me parece. Está Bud Collins, creo. Gianni Clerici. No me preocupa. Los premios me encantan, no te voy a negar. Me encantan porque son mimos, reconocimientos. Pero de ahí al Salón de la Fama… me queda grande. Sí considero que debo estar en la lista del periodismo de tenis mundial porque no creo que haya muchos periodistas que hayan cubierto tantos torneos como yo. Claro que me encantaría, cómo no. Pero no creo que ni que me tengan en cuenta. Somos sudamericanos, no pierdo nunca de vista eso. Tenemos que ubicarnos. Nosotros somos menos. Yo no me creo menos que nadie. Para el norte, somos sudacas. Esta es la realidad. Si no lo entendemos aquí, estamos en el horno. A mí me basta con tener mi asiento en Wimbledon, en Australia. Estar en primera fila junto con los ingleses, los franceses. Yo prefiero que en Roland Garros me dieran mi cabina durante tantos años. Muchas gracias. Todo eso para mí es el Salón de la Fama. Que me den facilidades para trabajar. La ITWA por medio de Sebastián Fest me dio un plato en Wimbledon. En Croacia me dieron una réplica de la Copa Davis por haber sido el que más series cubrió. Me encantan los premios, los tengo en un lugar especial para que se vean. Pero creo que entrar al Salón de la Fama nunca se lo darían a un periodista argentino.

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