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El baile de Djokovic y lo que realmente le importa en el tenis después de ser el número uno por octava vez

8th year-end number one
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Sonaba Guantanamera. La canción del cubano Joseíto Fernández que es un éxito mundial desde la década de 1930 y que desde entonces ha sido grabada en varios idiomas y estilos. Y sonaba en Turín, en una versión en italiano para que la baile Novak Djokovic.

El serbio tenía una buena razón para mover las caderas, porque cumplió, en sus propias palabras, «el sueño de todos los tenistas» y logró «lo más difícil de conseguir en el tenis»… por octava vez.

Djokovic recibió el trofeo de la ATP por terminar el año en lo más alto del ranking y este lunes 20 de noviembre anotará otra marca simbólica cuando complete 400 semanas en lo más alto del escalafón.

La nueva copa para su colección es la simple confirmación de lo que en Nueva York ya se estampó con su título en el US Open. Que Djokovic fue por paliza el mejor de 2023 en una época donde los Grand Slams valen muchísimo más que todo lo demás. Y Djokovic ganó tres de cuatro.

Estuvo a un set de conseguir la canasta completa. Carlos Alcaraz se hizo grande al vencerlo en un partido épico en Wimbledon que quedará para siempre en la memoria. En julio empezó la era del español, aunque convive con la del serbio, que no pierde desde aquella lucha en Londres.

Novak Djokovic en Turin // ATP

En una era donde los torneos menores se miran como una sencilla preparación para los desafíos grandes y hasta los Masters 1000 a veces parecen no importar lo que debieran, Djokovic explicó que en lo que le resta de carrera, sólo tendrá cabida en su agenda cualquier cosa que le haga extender su marca en Grand Slams. O también conseguir lo que brilla por su ausencia.

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Porque está en Turín también pensando en la Copa Davis con Serbia, que a su vez será la vía de acceso para poder estar en los Juegos Olímpicos de París 2024.

Son las decisiones y planificaciones de la versión más madura del jugador más exitoso de la historia, que va abrazando también con gusto el papel de villano. El que por largos años no quiso. Después de la época en la que se ganó el apodo de «Djoker» gracias a sus bufonescas imitaciones a María Sharapova, Roger Federer, Rafael Nadal o Andy Roddick. Allí las risas y la aprobación del público eran la propina que deseaba.

Fue luego en el peak del amor «fedaliano» cuando mucha animadversión comenzó a gestarse. Llegaba alguien que de seguido impedía a Federer y a Nadal extender sus récords.

Ocurrieron esos partidos en la Phillippe Chatrier contra Nadal en los que casi todo el estadio inflaba al luego 14 veces campeón de Roland Garros y celebraba los errores del serbio.

Ahora Djokovic ya prefiere sonreír. De manera irónica o no, cuando el público se despierta en su contra. «Más, más, más», gritó en Paris Bercy, pidiendo que los abucheos y las pifias se sintieran más fuertes. Cuando aumenta el desprecio hacia él, también lo hacen sus ganas de ganar. Y a estas alturas parece no importarle lo que piense la gente que lo mira en las gradas o por TV: Djokovic muestra esa actitud de competidor hambriento que no le interesa nada más que salir de la cancha con una victoria. Si hay que romper raquetas para deshacerse de la frustración, que bien destrozadas estén, tal como quedaron contra Holger Rune en su debut en el Torneo de Maestros 2023.

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Djokovic destrozó sus raquetas en su partido frente a Holger Rune en Turín // CAPTURA
Djokovic destrozó sus raquetas en su partido frente a Holger Rune en Turín // CAPTURA

Él ya luce 40 Masters 1000, 24 Grand Slams, 400 semanas en el número uno del ranking. El 2023 de Djokovic fue escandaloso, y lo logró habiendo jugado sólo 12 torneos en toda la temporada.

«Fue uno de mis mejores años. Gané tres Grand Slams y jugué la final del otro… y aún así no fue la mejor temporada de mi vida. En 2011 o 2015 gané más torneos. Quiero decir que también jugué muchos más eventos en esos años, y esta vez me enfrenté a circunstancias diferentes porque jugué mucho menos torneos, entonces me las arreglé para alcanzar mi máximo nivel en los momentos preciso. Eso es algo que me importa demasiado», dijo Djokovic.

El número uno en la cara de los que jugaron el doble de torneos que él. Los que siguen siendo veinteañeros con el cuerpo fresco, pero que al lado del ocho veces número uno del tenis, parece que la inexperiencia les sale por los poros.

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