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Stefanos Tsitsipas, de Dios griego a «zombie» haitiano

Stefanos Tsitsipas durante la derrota ante Carlos Alcaraz en Roland Garros 2024
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PARÍS – Es probable que Stefanos Tsitsipas no sepa quién fue Ronald Agenor, el mejor tenista haitiano de la historia, un talento de los años 80 que llegó a ser el número 22 del mundo. Pero el heleno está bien informado de lo que es el «vudú», aunque reducirlo solo a su partido ante Carlos Alcaraz es, quizás, más voluntarismo que otra cosa.

A la tragedia griega que es cada tanto Tsitsipas, se le suma ahora su idea de que el martes por la noche fue víctima del «vudú» de Carlos Alcaraz, que seguramente tampoco conoce la historia de Agenor.

Ronald Agenor, gran tenista haitiano de los años ’80

Antes de analizar si el «vudú» explica que Tsitsipas haya perdido por sexta vez en seis partidos con Alcaraz, tiene sentido definir qué es el «vudú»: en el folclore haitiano existen los zombies, que son cadáveres reanimados devueltos a la vida por medios sobrenaturales, normalmente por un practicante de vudú llamado «bokor».

Los «zombies» derivados del «vudú» no persiguen la carne fresca ni contagian la enfermedad al morder a  los sanos. No, los «zombies» haitianos son individuos bajo el control del «bokor», carentes de libre albedrío y a menudo utilizados con fines laborales o de otro tipo. Siervos obedientes y casi robóticos.

Hay que volver a leer lo que dijo Tsitsipas al filo de la medianoche del martes tras caer 6-3, 7-6 (7-3) y 6-4 con Alcaraz: «Creo que hoy ha habido algo de vudú en la cancha. No era capaz de poner la pelota donde quería. Es realmente increíble».

Tsitsipas dijo bastante más que eso, analizó en profundidad por qué le cuesta tanto jugar con Alcaraz y elogió la velocidad y calidad de tiros del español. Pero la idea de que en plena primavera en el Bois de Boulogne un rito «vudú» afectó al tenis es asombrosa.

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Alcaraz fue, así, el «bokor» de Tsitsipas.

Otro «bokor» de Tsitsipas puede ser su padre, Apostolos, presente como siempre en las gradas y con el que su hijo, a los 25 años, sigue peleándose en público como si tuviera 14.

Tsitsipas es dueño de uno de los golpes más bellos del tenis, el revés a una mano, que ejecuta como muy pocos son capaces de hacerlo. Tiene talento y es, además, un joven formado, leído y sensible, algo no necesariamente habitual en el circuito de tenis.

Pero el tiempo va pasando, y parece difícil que pueda volver a ese tercer puesto del ranking que alcanzó en 2021. ¿Y a jugar otra final de Grand Slam tras las perdidas en Roland Garros 2021 y Australia 2023?

Los protagonistas son hoy un puñado de años más jóvenes que él, con Alcaraz y Jannik Sinner como líderes. Tsitsipas es joven aún, claro, pero a su tenis le hace falta una sacudida importante, un volver a pensar unas cuantas cosas. Y el problema no pasa por el «bokor» Alcaraz o el «bokor» Apostolos.

Todo depende de él, pero primero debe convencerse de que el «vudú» no existe en el tenis. Y de que nadie puede convertir a un Dios griego en «zombie» haitiano.

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