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Porque además de los partidos hay mucho para contar

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    El duelo que salvará al tenis – Carta desde Nueva York #11

    NUEVA YORK-  Le preguntaban a Jim Courier esta mañana en un evento privado del Salón de la Fama del Tenis, que por qué en el golf se da tanto que jugadores de más bajo ranking ganen torneos grandes, y por qué en el tenis es tan difícil que aparezcan triunfando los underdog.
    Courier, que además de haber sido número uno del mundo y campeón de cuatro Grand Slams, es hoy por hoy uno de los mejores comentaristas de habla inglesa en el mundo del tenis, regaló conceptos muy interesantes y claros en ese octavo piso en algún lugar de Manhattan.
    Dijo que la vida como comunicador le enseñó a ser más empático, ya que como tenista, era muy narcisista, como el general de los jugadores profesionales.
    También valoró mucho a Nick Kyrgios, que por cierto, la noche del martes brindó una declaración de lujo luego de su eliminación, al decir que los torneos chicos no valen nada, que lo único que importan son los Grand Slams.
    “¿Quién va a reemplazar el interés que han brindado Federer, Nadal, Murray y Djokovic? Kyrgios es un gran vendedor de entradas. Lo que es decepcionante es lo mucho que ha tardado en llegar ahí. La gente sigue diciendo ‘debería tener un entrenador’, o que le vendría bien preocuparse de su fitness”, comenta el estadounidense.
    Ahí se detiene un segundo antes de seguir.
    “Pero es que no lo quiere y no tiene porqué. No podemos elegir por él”.
    Y volviendo a esa comparación con el golf, Courier explicó el concepto básico. En el golf, salvo la presión que le puede poner el marcador del otro jugador, el verdadero duelo es contra la cancha. El tenis es un deporte de choque. Mide fuerzas entre dos adversarios.
    Es una disciplina donde resaltan las rivalidades, y el futuro cercano del circuito masculino, sin los duelos entre los Federer, Nadal y Djokovic , y entendiendo que lo que sale del Medvedev-Tsitsipas-Zverev ya no prendió, tiene ya un match up que calma cualquier preocupación.
    Alcaraz-Sinner saca chispas por todas partes y la gente está entusiasmada por verlos competir.
    La potencia de ambos tanto de derecha como de revés, la inteligencia para plantar una estrategia de juego que complique al otro, y el atleticismo y elasticidad que los caracteriza, convierten a este enfrentamiento en el que salvará al tenis.
    Entre las mujeres, hace justo un año se dio un fenómeno que va en esta línea: Emma Raducanu y Leylah Fernández, de 18 y 19 años entonces, marcaron más rating que la final masculina. Ojalá que animen más partidos por el bien de la WTA.
    Hoy, con el español y el italiano, de 19 y 21, la gente se entusiasma y el tenis lo agradece.
    Ustedes opónganse cómodos, y si no vieron el partido entre ambos jóvenes, vayan a ver el resumen. Háganlo si gustan, con una cerveza. Como Jessica Pegula, que causó delirio en las redes al atender a los reporteros con una lata de Heineken, después de perder en cuartos de final con la número uno Iga Swiatek.
    “Intento hacer pipí para el doping…y también ayuda para alivianar la derrota”.
    No vemos fallas en su lógica.
    La seguimos mañana.
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    Reporteando el tenis alrededor del mundo desde hace 10 años. Ha colaborado con medios como La Tercera, Cooperativa, Infobae, y Racquet. Fundador del ex programa de radio Tercer Saque.
    Pluma & Lente es su espacio personal donde cuenta sus viajes y aventuras.

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