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Jugar mal y ser campeón, lo único que le faltaba a Alcaraz antes del sueño de ganar Roland Garros

Alcaraz mira a Roland Garros
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MADRID – «No lo veo», se escuchó desde el box de Carlos Alcaraz cuando el alemán Jan-Lennard Struff era una desbocada pesadilla tenística que había silenciado la Caja Mágica. Pero si lo vieron: campeón de Madrid y, tras aprobar la muy importante materia de ganar pese a jugar mal, ¿por qué no campeón de Roland Garros?
El 6-4, 3-6 y 6-3 del número dos del mundo sobre el número 65 esconde una historia importante: Struff pudo ganar, pudo hacerlo cuando en el 1-1 del tercer set dispuso de un break point sobre el servicio de un Alcaraz aturdido tras perder el segundo set. No lo aprovechó y el partido se enderezó hacia lo previsible, Alcaraz campeón. Por cuarta vez en el año tras Buenos Aires, Indian Wells y Barcelona.

Alcaraz mira a Roland Garros

El español de 20 años no jugó bien, algo que fue evidente en el festejo final. Vencido de espaldas sobre la arcilla madrileña, se tomó unos minutos para acompasar la respiración, sin euforia, solo alivio y con los ojos cerrados. Un golpe con la raqueta al piso, seguido de un «vamos» y una certeza importante: el joven prodigio del tenis mundial está hoy en condiciones de lograr grandes cosas sin necesidad de dar lo mejor.
«Hoy he disfrutado a ratos, he sufrido más, pero es con lo que hay que vivir. En estas situaciones los nervios te pueden, las piernas te pesan», explicó Alcaraz tras la final ante un rival que combina potencia, toque y audacia, y ante el que dos años atrás perdió en la tercera ronda de Roland Garros.
Hubo importantes lapsos de la final en los que el servicio no le funcionó como debía al español, y eso repercutió en el resto de su juego. Pero cuando Struff dudó, cuando el momento era decisivo, despertó el Alcaraz más feroz: le arrojó a la cara todo el tenis que tenía. No todo el que tiene, solo el que tenía en ese momento. Fue suficiente para que defendiera con éxito el título ganado en 2022.
«Hay que estar ahí todo el rato, sabía que Struff era un jugador muy agresivo y tenía que estar preparado. Hoy ha tocado ser un poco menos agresivo, pero en ciertos momentos tocaba jugar mi juego y olvidarme del rival. En los momentos clave es lo que he hecho», resumió el español, que tiene el gran desafío de ganar el mes próximo en París su segundo Grand Slam, mientras permanece abierta la incógnita acerca de si Rafael Nadal jugará o no.
Alcaraz tuvo palabras hacia su equipo que emocionaron a su entrenador, Juan Carlos Ferrero: «No los considero mi equipo, los considero familia, y para mí eso es súper, súper importante».
El español había ingresado al estadio con «Eye of the Tiger», de Survivor, atronando. Un instante antes, Struff lo había hecho con la mera mención de su nombre por parte del locutor oficial. Detalles que Madrid no pareció cuidar en una edición en la que al absurdo affaire de las tortas de cumpleaños -una historia sin sustento- se le sumó algo que sí es importante: las campeonas del dobles femenino no pudieron hablar en la ceremonia de entrega de trofeos.
«Es difícil explicarle a Leo que mami no puede saludarlo en la ceremonia de trofeos», dijo en twitter la bielorrusa Victoria Azarenka después de derrotar junto a la brasileña Beatriz Haddad-Maia por 6-1 y 6-4 a la pareja número uno del mundo integrada por las estadounidenses Coco Gauff y Jessica Pegula.
Alcaraz mira a Roland Garros. ¿por qué no puede ser campeón?
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