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    CARTA DESDE PARÍS (13): MIENTRAS ESPERA EL PIE NUEVO, RAFAEL NADAL PREPARA EL ASALTO A SU ROLAND GARROS NÚMERO 14

    PARÍS – Había estado casi tres horas en la cancha y no había logrado completar siquiera dos sets. Había visto de cerca el dolor y escuchado los gritos de Alexander Zverev, el rival que se torció gravemente el tobillo mientras disputaba un extraordinario partido. Había escuchado una y otra vez las mismas preguntas por semanas, hasta que una, diferente, inteligente, directa, le cambió el semblante a Rafael Nadal.
    – Te voy a hacer una pregunta de ciencia ficción, Rafa. Si se apareciera el genio de la botella y te diera a elegir entre un pie nuevo y ganar este domingo tu décimo cuarto Roland Garros, ¿qué eliges?
    Nadal no le dio tiempo a los periodistas a que apostaran por la respuesta. Abrió los ojos, irguió la cabeza sobre el escritorio mientras seguía presionando con unas servilletas de papel una pequeña herida de la rodilla derecha que le sangraba y respondió de inmediato.
    «¡Un pie nuevo, por supuesto!»
    Y ahí, en la respuesta a la pregunta de Javier De Diego, periodista de Radio Nacional de España (RNE), quedó sintetizado el presente de Nadal. Este viernes cumplió 36 años, y el domingo, exactamente 17 años después de su primer título en el Abierto de Francia, que ganó un 5 de junio de 2005, buscará un inimaginable Roland Garros número 14, un delirio tenístico hasta hace unos pocos años, una meta imposible. El rival, el noruego Casper Ruud, vencedor este viernes del croata Marin Cilic.
    Pero lo que quiere Nadal es un pie nuevo.
    «Prefiero perder la final, sin ninguna duda. Un pie nuevo me permite ser más feliz en mi día a día. Ganar es bonito y te llena de adrenalina momentánea, pero la vida continua y es más importante que ningún título. En el futuro me gustaría jugar con mis amigos, deporte amateur… Un pie nuevo y no tener el dolor que tengo a diario te cambia la vida».
    El genio de la botella no existe, y Nadal no tendrá un pie «nuevo», pero a partir del lunes 6 de junio se dedicará a eso. En octubre de este año se cumplirán 17 años desde que se le detectó la enfermedad degenerativa en su pie izquierdo, el síndrome de Müller-Weiss. Hizo una carrera extraordinaria pese a eso, se convirtió en el tenista más exitoso de la historia mientras el dolor era cada vez más fuerte. Roland Garros lo está jugando con el pie anestesiado, pero eso no es sostenible en el tiempo.
    Es por eso que no habría Wimbledon 2022 para Nadal, probablemente tampoco US Open. Lo que está buscando el español es un tratamiento que frene y, si es posible, revierta parcialmente la degradación de ese pie. Y para eso necesita tiempo y medicina, consciente de que el genio no existe y su pie nunca será «nuevo».
    ¿La meta? Volver al circuito y seguir ganando. Nadal, señalan a CLAY quienes mejor lo conocen, está convencido de que puede seguir ganando más Abiertos de Francia, de que puede sumar un tercer título en Wimbledon, de que su carrera puede prolongarse. Pero no en las actuales condiciones.
    Mientras ese momento llega, Nadal se dedica a lo de siempre: jugar y ganar, si le es posible.
    El partido de este viernes ante Zverev fue inusual desde el inicio. La lluvia en París, ausente en casi todo el torneo, obligó a activar el techo corredizo del Philippe Chatrier, y entonces Nadal se encontró con las que definió como condiciones muy difíciles.
    «Las condiciones fueron las más lentas que haya jugado aquí en mucho tiempo. Estaba muy húmedo, la bola estaba super grande y era difícil darle spin a la bola. No son las condiciones en que me gustan jugar aquí, por eso no fui capaz de crear el daño que quería en él, aunque él comenzó jugando fantástico».
    Nadal siguió analizando el que es uno de sus temas predilectos, las condiciones de juego y cómo afectan a su tenis.
    «Las condiciones eran muy pesadas, atípicas en este torneo. Hay bolas que responden mejor a la humedad y hay bolas que responden peor. En un ambiente muy húmedo y cubierto se magnifican más. Mi bola no botaba a la altura que lo hace habitualmente. No podía hacerlo retroceder».
    Y entonces dio una pequeña clase de tenis.
    «Mucha gente, erróneamente, cree que las condiciones lentas para los jugadores especialistas en tierra, con bola lenta y muy pesada, son positivas, pero es todo lo contrario. Esas condiciones son mas favorables para los jugadores que golpean mucho más plano. A la pelota gorda la entras sin miedo sabiendo que se va a quedar en el cordaje más tiempo».
    La pelota gorda: concepto más gráfico, difícil.

    Rafael Nadal y las pelotas que crecen por la humedad / REGINA CORTINA

    Un periodista británico quiso saber si la superficie estaba en exceso resbaladiza y si eso incidió en la lesión de Zverev, que abandonó la cancha en silla de ruedas y volvió a saludar a los espectadores en muletas.
    «No creo que la pista estuviera en malas condiciones, no se torció el tobillo por eso».

    Alexander Zverev abandona Roland Garros 2022 en muletas / REGINA CORTINA

    Ese tobillo torcido trastocó todos los planes. Si en el Philippe Chatrier había la menor intención de cantarle el «feliz cumpleaños» al multicampeón tras el triunfo, esa idea desapareció tras el final trágico del partido. Tan trágico, que ni Mats Wilander se atrevió a mencionarle el asunto a Nadal, que lleva media vida celebrando su cumpleaños en Roland Garros. Nadal tenía pocas ganas de hablar. Lo que quiere es ganar otra vez en París. Y luego, un pie «nuevo».
    Ruud, que cuando Nadal ganó su primer Roland Garros tenia seis años, elogió al español -«hay que aprender de él, nunca se queja»- y dejó una frase que hace pensar en qué clase de final podrá verse: «Espero que Rafa esté contento de tener a un estudiante de su academia como rival».
    El noruego Casper Ruud

    El noruego Casper Ruud

    Ruud se ha entrenado en los últimos años en la academia de Nadal en Mallorca.
    ¿Habrá sido la suya una victoria en la semifinal por el segundo puesto? La historia dice que sí, aunque el tenis no es lineal ni previsible.
    Ganar quiere también el salvadoreño Marcelo Arévalo, que busca el que sería el mayor éxito deportivo en la historia de su país: el título de dobles en Roland Garros. Lo hará junto al holandés Jean Julien Rojer en el estadio central. Sebastián Varela Nahmías cuenta los detalles en una historia que va más allá de deporte.

    El salvadoreño Marcelo Arévalo / REGINA CORTINA

    Y ganar querrán también este sábado las argentinas Gabriela Sabatini y Gisela Dulko en la final de veteranas ante las italianas Flavia Pennetta y Francesca Schiavone. Y otra argentina, Solana Sierra, en la final de juveniles, además de un compatriota, Gustavo Fernández, en la de tenis adaptado. Dos peruanos, Gonzalo Bueno e Ignacio Bule, jugarán por el título en el dobles juvenil.
    Un sábado de finales en Roland Garros en el que destaca la de la estadounidense Coco Gauff, de 18 años, con la imparable polaca Iga Swiatek.
    ¡Nos vemos este sábado!
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    Ex jefe de Deportes de DPA y de La Nación, ex presidente de la International Tennis Writers Association (ITWA). Autor de "Sin Red", un viaje por el mundo siguiendo a Roger Federer y Rafael Nadal, y de "Enredados", sobre el equipo argentino de Copa Davis. Cubrió más de 60 Grand Slams y entrevistó a los principales protagonistas de la escena del tenis en los últimos 30 años.

    Comentarios (1)

    • Modesto Vazquez

      Bueno Fest!
      Ardua tarea pero también un lindo revival 👍🐸

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