La explosión meteórica de Mirra Andreeva alcanzó su punto más alto. Con apenas 19 años, este sábado la rusa conquistó Roland Garros y, además de agradecerse a sí misma por nunca dejar de creer, también le dio un lugar protagónico a su psicóloga: “Se merece mucho crédito”, admitió.
“He hablado con mi psicóloga antes de la semifinal y la final porque pensé que me ayudaría a estar en el sitio correcto. Ella me dio muchos consejos y técnicas que podía usar en la cancha para ayudarme a experimentar todas estas cosas un poco mejor y más fácilmente”, explicó tras vencer por 6-3 y 6-2 en la final a la polaca Maja Chwalinska, quien firmó una de las historias más increíbles del torneo.
Andreeva es una adolescente, pero también una megaestrella del circuito. Esa dualidad, extremadamente difícil de lograr, genera también exigencias y una presión desmedida por parte del mundo del tenis, al punto de que muchos le pedían un Grand Slam cuando aún tenía edad de júnior. A París llegó con esa carga.
“Decidí que, como dice mi psicóloga, siempre puedes elegir cómo vas a estar en la cancha, cómo vas a jugar y quién vas a ser como persona. Así que decidí elegir ser una luchadora”, comentó.
Hablando de ese nuevo enfoque, también recordó a Roger Federer y su forma de ser en la pista. “He visto muchos partidos de Roger aquí y sentí que realmente quería intentar imitar un poco la manera en que él se comporta en la cancha, porque me encanta verlo jugar. Quizás eso me ayudó un poco, porque quería verme bien en la cancha, no frustrarme ni estar disconforme con mi juego”, dijo.
El camino al éxito de la nueva número seis del mundo está marcado por la precocidad. Con 15 años ganó su primer partido en un Masters 1000 y con 16 alcanzó la tercera ronda en Wimbledon. Con 17 irrumpió entre los nombres fuertes del circuito, llegando a las semifinales de Roland Garros, consiguiendo la medalla de plata olímpica en dobles y ganando los Masters 1000 de Dubái e Indian Wells.
Ahora, con 19, se convierte en la jugadora más joven desde Monica Seles en 1992 en ganar el título de Roland Garros, y además levanta su primer Grand Slam a una edad menor que Naomi Osaka, Iga Swiatek, Aryna Sabalenka y Ash Barty, las jugadoras más importantes de la última década.
“He visualizado muchas veces este momento, no solo en este torneo. He pensado mucho en cómo iba a ocurrir, si iba a ocurrir, o cuándo y dónde iba a suceder. Así que la sensación en la vida real es mucho mejor. Es increíble darme cuenta de que puedo llamarme campeona de Grand Slam”, comentó en rueda de prensa.
Con el sueño transformando en realidad, ya no es solo la gran promesa del circuito, sino también una campeona de Grand Slam y una contendiente real para asaltar la cima del ranking. “Estas sensaciones son especiales y ya estoy pensando en cómo voy a prepararme para la temporada de hierba y cómo voy a jugar esos torneos. Esto es un poco adictivo y ya quiero volver a experimentar todo esto“, contó.
A Wimbledon llegará con su psicologa, pero también con la española Conchita Martínez, su entrenadora desde 2024. “Hemos trabajado mucho juntas, dentro y fuera de la cancha. También hemos atravesado muchísimos buenos momentos y algunos difíciles, especialmente. Es muy, muy bonito compartir algo así con ella y ver lo feliz que está. Me dijo que está muy orgullosa de mí. Escuchar esas palabras de su parte es algo muy, muy especial”, explicó.
Un equipo especial, que tocó el cielo y está listo para seguir haciendo historia. El tiempo está de su lado, entre las jóvenes es la mejor y ya todo el mundo sabe que es un campeona.
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