Suscríbete a nuestro newsletter

Porque además de los partidos hay mucho para contar

    TOP

    Tom Brady y el regalo de Rafael Nadal a solo ocho días de la «final» 

    PARÍS – «A estas alturas de mi carrera es un regalo estar aquí».
     
    Rafael Nadal larga esa frase, como si nada, tras laminar 6-2, 6-2 y 6-2 al australiano Jordan Thompson en el estadio Philippe Chatrier, el gran escenario de Roland Garros.
     
    Da a entender que está viviendo una vida prestada como tenista, que ese pie le habrá dolido por 17 años, desde que en 2005 irrumpió con una fuerza desconocida en el tenis, pero que ya está bien, ya es suficiente. Quiero tener una vida normal después del tenis, dijo en Roma.
     
    ¿Ya está bien, ya es suficiente? Viéndolo jugar hoy en la fría y lluviosa primavera parisina puede decirse que no, que Nadal sigue con el mismo hambre que lo llevó a ganar, con el de este lunes, 106 de los 109 partidos que jugó en Roland Garros. Y a buscar un décimo cuarto título para llevar a 22 su récord de trofeos de Grand Slam.
     
    La buena noticia, para él, es que la final no está a dos, sino a una semana de distancia. Si todo discurre con lógica, el martes de la semana que viene Nadal se medirá a Novak Djokovic en unos cuartos de final con aroma a final. Sí, es cierto que, si gana, en semifinales podría esperar Carlos Alcaraz. Pero, ¿quién frena a Nadal después de haber echado del torneo a Djokovic?
     
    Especulaciones en torno a un jugador que este lunes solo le hizo una concesión a Thompson, 82 del ranking mundial: Nike vistió a Nadal con los colores de la bandera australiana. Y eso fue todo. Thompson, que con su bigote parece escapado de una película de los años 70 pese a sus 25 años, demostró que es un jugador razonable en canchas rápidas y un hombre sin derecha ni aplomo para las lentas.

    Jordan Thompson / ROLAND GARROS

     
    Con un detalle añadido: Nadal jugó muy bien. Sólido. Aunque él siempre quiera más: «Necesito mejorar y espero mejorar». ¿En qué? En la movilidad y en la velocidad promedio de su drive.
     
    Sin mayor historia en el partido, mucho de lo interesante estuvo antes y después, Escucharlo hablar francés para dirigirse al público, por ejemplo, algo que por muchos años evitó hacer. 
     
    O leer lo que dice de Nadal una estrella del deporte como Tom Brady, al que la revista «Time» le pidió que escribiera sobre el español. ¿Por qué? Porque Nadal es, para la histórica publicación estadounidense, una de las cien personas más influyentes del mundo en 2022.
     
    «Admiro a los deportistas que van hasta su propio límite, me inspira absolutamente cada vez que Rafa entra a jugar», dice el quarterback más famoso del mundo, el esposo de Gisele Bündchen. 

    Rafael Nadal, una de las cien personas más influyentes del mundo según la revista TIME / CAPTURA

     
    Es cierto: Nadal rompe muchos límites dentro del rectángulo, pero fuera de él es legendaria su prudencia. Alguna vez, hace unos cuantos años en Australia, se enojó con Roger Federer, dijo que se movía como «un gentleman mientras los demás se queman» y generó un pequeño escándalo. Desde entonces aprendió.
     
    Por eso cuando se le preguntó por la decisión de la ATP y la WTA de transformar Wimbledon en un torneo sin puntos para el ranking mundial, el dos veces campeón en el All England pisó con cuidado.
     
    «El board de la ATP tomó una decisión y tenemos que aceptarla. No soy la clase de persona que va a poner a mi board en una posición complicada. Entiendo la posición de Wimbledon y entiendo la de la ATP. No es que uno esté haciendo todo mal y el otro todo bien. Espero que la ATP y Wimbledon puedan sentarse y negociar algo mejor», sintetizó.
     
    De lo que no llegó a hablar fue de un comentario de su tío y ex entrenador, Toni Nadal. Lo elogió («si juego al tenis y soy un profesional es por él»), pero añadió que es hoy el canadiense Félix Auger-Aliassime el que debe opinar sobre sus cualidades de entrenador.
     
    Toni Nadal, que está en París como asesor del canadiense, siente que, si su sobrino gana el título el domingo 5 de junio, no estará ganando el mismo torneo que conquistó por primera vez en 2005.
     
    Nadal (tío) cree que el «nuevo» Roland Garros, un torneo completamente remodelado respecto de cuatro años atrás, «rezuma buen gusto francés por los cuatro costados», pero que genera «la distancia y la frialdad de lo no reconocido».
     
    «Con el nuevo diseño se ha dado cabida, además, a los usos actuales en los que todo, a mi modo de ver, está excesivamente sometido al rigor y al cálculo propios de los nuevos tiempos. Todo tiene que estar en su lugar e inamovible, y nada debe dejarse a la improvisación o a lo no estipulado. Lo malo es que esta frialdad en pos de un mejor control también se traslada a las personas».
     
    «Cuando nosotros llegamos por primera vez a Roland Garros en 2005 había mucha más variedad, creatividad e improvisación en todos los aspectos».
     
    Eso sí, cálido o frío Roland Garros, Toni Nadal sabe lo que quiere:  «Vivir un año más la victoria por mí más deseada».
     
    + posts

    Ex jefe de Deportes de DPA y de La Nación, ex presidente de la International Tennis Writers Association (ITWA). Autor de "Sin Red", un viaje por el mundo siguiendo a Roger Federer y Rafael Nadal, y de "Enredados", sobre el equipo argentino de Copa Davis. Cubrió más de 60 Grand Slams y entrevistó a los principales protagonistas de la escena del tenis en los últimos 30 años.