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    ENTREVISTA – Hugo Dellien y el éxito en un país sin tradición: «Es por gran sacrificio y algo de suerte»

    LONDRES – Hoy, Hugo Dellien mira para atrás y se impresiona con las cosas que hacía por el tenis. Después de cobrar un cheque de 50.000 libras esterlinas y jugar en la Cancha 1 de Wimbledon, se asombra al recordar al adolescente que viajaba 40 horas seguidas en un bus para volver a casa tras jugar clasificaciones de Futures.
    El boliviano de 29 años reflexiona sobre la inconsciencia de los sacrificios: “Antes disfrutaba con eso, pero ahora viajo una semana solo, y digo ‘uff, qué duro’”.
    Porque esos sacrificios, dice, tienen la lógica explicación en la búsqueda de lo que él ya logró. Metas que en su momento lo sumieron en un bajón anímico y tenístico importante. Desde Wimbledon, metido nuevamente en los puestos de acceso de la mayoría de los torneos del circuito y sin volverse loco, habla con CLAY de la última etapa de su carrera.
    – El salvadoreño Marcelo Arévalo ganó recientemente un Grand Slam en dobles, y en su país lo recibieron como un héroe nacional. ¿Qué imagina que pasaría en Bolivia si lograra algo así? 
    – Son cosas inimaginables. Lograr un título de Grand Slam para países como los nuestros es alucinante… mira si lo gana un argentino, brasileño o chileno, sería una locura. Imagínate en Bolivia. Nunca un boliviano ganó nada.
    – ¿Saben en Bolivia quien es Hugo Dellien?
    – La gente del tenis seguro que sí. Cuando nos pasan en la televisión, como cuando jugamos en las canchas centrales de los Grand Slams y la gente que no sigue tanto al tenis seguro se queda mirando. Llama la atención que un boliviano esté jugando estos torneos si hace 40 años que no teníamos a uno entre los mejores del mundo. Ahora todo repercute más en las redes sociales también. No soy recontra mil conocido, pero hay gente que me reconoce.
    – ¿Va a Bolivia seguido?
    – Cada vez menos. Hago base en Argentina, estoy casado y con una hija. Me quedan siete u ocho años de carrera, es la etapa final, por eso trato de tomármelo lo más profesionalmente posible y no perder tanto tiempo de entrenamiento. Cuando voy a Bolivia, visito a mi familia y a mis amigos, y me encanta, pero pierdo cinco días de tenis. No puedo entrenar en Bolivia como necesito. En Buenos Aires sí aprovechó de descansar y de entrenar. Prefiero que mis padres viajen a Argentina a verme, ahora económicamente puedo invitarlos sin problemas.
    – ¿Se ve haciendo algo por el tenis en Bolivia cuando se retire?
    – Depende de muchas cosas, de la política y de la sociedad en Bolivia. Solo no lo voy a poder hacer. Si se da una chance, por supuesto que me encartaría. Haría algún proyecto por el deporte en general, no sólo por el tenis.
    – ¿Le condiciona la nacionalidad en un circuito que está dominado por los anglosajones y los europeos?
    – Sí, nunca nadie me regaló nada. Ni siquiera me han invitado a un Challenger. No digo que a los que reciben wild cards van a conseguir algo por regalo, pero son oportunidades que te impulsan muchísimo. Están ahí sea ya sea porque tienen futuro o porque tienen un buen representante. Hay varios casos de tipos 200 que con una invitación metieron cuartos o semis en un ATP, una tercera ronda en un Grand Slam… y eso te cambia la cabeza.
    Hugo Dellien

    Hugo Dellien durante su partido de primera ronda en Wimbledon, en el Court 1 // AELTC – IAN WALTON

    – ¿Sólo por el tema de las invitaciones?
    – Otra desventaja importante es que no puedo entrenar en mi país. También económicamente, un sponsor no se arriesgaba a apoyarme porque nunca tuvimos no un tenista, ni siquiera un deportista reconocido mundialmente en Bolivia. ¿Cómo llegué a estar acá? No tengo ni la menor idea. Cuando uno logra cosas importantes por un país sin tradición, es por una mezcla de gran sacrificio, suerte y bendición. El esfuerzo y la profesionalidad creo que en cierto punto se dan inconscientemente. Hoy miro hacia atrás y veo cosas que hice que hoy no las haría. Pienso y digo: “Mierda, como hacía estas cosas”.
    – ¿Como cuáles?
    – Cuando me fui a vivir a Argentina cruzaba Buenos Aires desde Olivos hasta La Boca. Estuve dos años comiéndome dos horas de ida y dos horas de vuelta arriba del colectivo. Navidades solo, hoteles donde no tienes nada. Eran mis primeros Futures, jugaba en Chile las qualys, y una vez me volví en bus a Bolivia desde Viña del Mar. Tardé dos días. Me venía a Europa tres, cuatro meses solo. Conocías a gente en el camino, pero la pasabas solo. En ese momento yo lo disfrutaba. Hoy viajo una semana solo y digo uff, qué duro. Por eso digo que es inconsciencia. No te das cuenta de los sacrificios. A los sudamericanos nos pasa bastante, a los europeos seguro que no.
    – ¿Qué cambió en el Hugo Dellien que viajaba en bus, del que juega en la Cancha 1 de Wimbledon y sale cobrando un cheque de 60.000 dólares?
    – Mirá sinceramente soy una persona que, obviamente para mí es importante la plata, pero hay momentos en que me da lo mismo. Hoy tengo una familia y tengo obligaciones. Por eso, voy en busca de la plata, para darle una buena vida a mi hija. Antes, cuando me metí en el circuito y las primeras veces empecé a salir positivo, sentía la obligación de devolverle a mis padres, que no me lo pedían, pero igual, algo tienes que devolver. Me pasó que después de haber cumplido el objetivo de ser top 100, el tenis dejó de motivarme. Ya había cumplido la meta y el tenis no me hacía nada. Ahí bajé en el ránking, caí al 140 y decayó mi nivel. La pasé tan mal dentro de la cancha, que fui agarrando un poco de bronca, decepción, sentimiento de que ya no estaba para volver a ser top 100. La gente me decía «Boludo, podés cobrar fortunas», pero a mí nada me movía.
    – ¿Su salud mental por el suelo?
    – Estaba mal, no para decirte que estuve con depresión, pero no me encontraba. No encontraba motivación en mi vida, sentía que no era yo. Estaba como en modo avión. Mi vida agarró un giro muy rápido de un día para otro. Pasé de no ser nadie, a ser medianamente conocido, de que la gente del tenis en Bolivia todos me conocieran más, tener obligaciones con los sponsors, todos los días dar entrevistas… no supe manejarlo, le di demasiada importancia al qué dirán, del qué piensan, de que si pierdo estoy defraudando. Dejé de preocuparme de mí y me preocupé de los demás. Tuve un año y medio para darme cuenta. «¡Demostráte que podés», me dije.
    – ¿Y cómo salió de esa?
    – No estaba preparado para el éxito repentino que le llega a un top 100. No tenía psicólogo, ahí contraté uno, y él se convirtió en pieza clave. Hace poco días falleció, justo el día de mi cumpleaños, el 16 de junio. Siempre me rodeé de buenas personas, más allá de buenos profesionales. No tengo los mejores entrenadores del mundo, pero como personas son un diez. Gracias a ellos y a mi hija sentí que podía volver a lo que quería. Solté la mochila que llevaba y agarré otro tipo de motivación. Ahora puedo compartir en los buenos torneos con mi familia.
    – ¿Qué intereses tiene fuera del tenis?
    – Me gusta algo, y lo quiero ya. Así con la música, con los juegos, ahora me ralla el Call of Duty. La cocina me gusta a otro nivel. Me encanta, trato de aprender recetas. Ahora quiero viajar y conocer el mundo. Quiero conocer Maldivas, la Polinesia Francesa.
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    Reporteando el tenis alrededor del mundo desde hace 10 años. Ha colaborado con medios como La Tercera, Cooperativa, Infobae, y Racquet. Fundador del ex programa de radio Tercer Saque.
    Pluma & Lente es su espacio personal donde cuenta sus viajes y aventuras.

    Comentarios (1)

    • Alberto Arostegui

      Hugo eres nuestro orgullo por todo lo que haces por el tenis Boliviano pasarás a la historia como el mejor gracias por tu entrega y tu humildad Dios te bendiga

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