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Serena, la presión es un privilegio – Carta desde Nueva York #2

Frase de Billie Jean King en una de las entradas al Arthur Ashe / SEBASTIÁN FEST
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NUEVA YORK – Serena Williams equivale a Bill Clinton, Oprah Winfrey, Billie Jean King, Beyonce… ¿y a cuántas cosas más? Como estrella que es, todas esas otras estrellas la acompañaron en una noche de lunes que pudo ser la de su despedida, pero no lo fue.
Serena sigue en el tenis. Pero por muy poco tiempo, está a punto de irse.
«GOAT!», le gritó un espectador tras el 6-3 y 6-3 sobre la montenegrina Danka Kovinic en una noche húmeda, calurosa y algo ventosa en el US Open. GOAT, Greatest of All Times, la mejor de todos los tiempos. Todo un tema.
«Ok!», respondió Williams, que en menos de un mes cumplirá 41 años y lo hará dedicada a lo que asegura que se dedicará: a su compañía de inversiones y apoyo a emprendedores, Serena Ventures, a «trabajar la espiritualidad y a ser una buena madre».
«¡Es Serena 2.0!», resumió la mujer que deja el tenis con buenas razones para que se la considere la mejor de todos los tiempos, aunque haya otras ex jugadoras con argumentos igual de valederos, como Martina Navratilova, Steffi Graf o, más atrás en el tiempo, Margaret Court. Lo que nadie le puede negar es que será siempre candidata a esa etiqueta: la mejor tenista de la historia.
«Pressure is a privilege» (la presión es un privilegio), reza un cartel metálico en una de las entradas al court central Arthur Ashe. La frase es de Billie Jean King, que este lunes 29 de agosto de 2022 se vistió de rosa («el color favorito de Serena») para homenajear a una jugadora que vio raqueta en mano por primera vez a los seis años.
«No cambies nunca ese servicio», le dijo. Y Serena la hizo caso.
Oprah Winfrey no estuvo en el estadio, aunque sí se escuchó su voz en un video dedicado a la jugadora, que en el final de la noche se encontró con una coreografía de carteles en las tribunas resumidas en un «te amamos, Serena».
Y durante el partido, Bill Clinton, el ex presidente. Ovacionado, el demócrata saludó a las tribunas desde su box en el estadio. De fondo, «Don’t stop» de Fleetwood Mac, el tema que sonaba en su campaña electoral en 1992 rumbo a la Casa Blanca.
Y tras el partido, la mención a Beyonce y ese tema en el que, como Serena, dice que no le gusta perder.
«Quiero que la gente se inspire con mi historia. Soy de Compton, California, ¡y lo logré!», gritó la estadounidense, que jugara en dobles con su hermana Venus y tiene el miércoles un duelo con la estonia Ante Kontavelt, número dos del mundo.
¿El último partido? Sería lógico. Pero ella ya tiene planes para el día después: «Pìenso en despertarme y no tener que correr hacia la cancha, quiero ser una buena madre para ella», dice insistente y mirando a Alexis Olympia.
Ese día ya llegó. Se esfuma la presión, ese privilegio.
+Clay  Cuando la cancha es más grande de lo que se cree - Carta desde París (2)

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