PARÍS – Los éxitos y la mentalidad de Rafael Nadal no se entenderían sin la influencia de su tío Toni, el hombre que moldeó una de las cabezas más resistentes y privilegiadas que han existido en el deporte. La prolífica relación entre sobrino y tío, entre tenista y entrenador, acabó sin embargo agrietada, un divorcio en el que ahonda ‘RAFA’, la nueva docuserie de Netflix que verá la luz el 29 de mayo.
La crisis de ansiedad que sufrió Nadal entre las temporadas 2015 y 2016 fue un momento clave en esta relación. “Me ahogaba en mi propia saliva”, relata el tenista en el documental sobre aquel momento de bajón que le llevó incluso a pedir ayuda a un psiquiatra. Durante ese periodo de búsqueda interior, Nadal tomó la decisión de que necesitaba incorporar una nueva voz a su equipo. Da a entender que la exigencia de su tío Toni llegó a un límite y que tenía que añadir otros consejos y otros métodos.
“Para mí fue una sensación difícil, porque yo tenía la sensación de que incorporar a otra persona a Toni le estaba haciendo daño”, explica Nadal durante la docuserie. De hecho, el español revela que no fue él quien se lo comunicó porque no se atrevía: fue su padre, Sebastià, hermano de Toni, el que se lo comunicó durante el otoño de 2016.
“Toni es mi hermano, pero lo primero es mi hijo. Toni a lo mejor no estaba contento, pero entendíamos que era beneficioso para Rafa”, cuenta Sebastià. La decisión fue incorporar a Carlos Moyà para formar un binomio de entrenadores. Y en el primer Grand Slam con esta nueva fórmula, el Open de Australia 2017, Nadal alcanzó la final después de diez grandes consecutivos sin superar los cuartos.

Todo iba por el camino esperado, pero en febrero llegó la sorpresa. Toni Nadal anunció que ese 2017 sería su último año junto a su sobrino. “Hasta los 17 años decidía todo yo mismo. Entonces llegó Carlos Costa como agente y también se acercó el padre, cada uno con sus opiniones. La verdad es que cada año decido cada vez menos, así que llegaremos al punto en que ya no decida nada. He viajado con Rafael durante muchos años. Ahora quiero volver a hacerme cargo de la educación de los jóvenes y nuestra Academia es el lugar perfecto”, dijo entonces el técnico. Hasta ahí, todo dentro de lo comprensible.
Lo extraño fue que Toni Nadal lo anunció en una entrevista con un medio italiano desde un congreso de entrenadores en Budapest. Ni su sobrino ni su hermano ni Moyà sabían nada. Nadal estaba aquel día entrenándose en Manacor y su móvil empezó a echar humo. “En la prensa dijo que iba a dejar de trabajar conmigo, que era su último año”, cuenta el tenista en la docuserie. “Así es como nos enteramos. Rafa no sabía nada, yo no sabía nada, no dijo nada a nadie…Nos enteramos por la prensa”, añade Moyà.
En ese momento del documental se encadenan varias declaraciones reveladoras:
- Sebastià Nadal: “Lo normal era que nos lo dijera a nosotros antes que a la prensa. Pero sus razones tendría”
- Toni Nadal: “Me gusta sentirme útil en la vida. Lo que yo puedo aportar es muy poca cosa y por eso tomo la decisión de irme. No creo que fuera un shock para él”
- Rafael Nadal: “Me sentí un poco en shock, era mi tío y la influencia que tenía en mí era superior a cualquier otra persona que he tenido. Me daba miedo pensar cómo iba a reaccionar sin Toni”

Toni Nadal dio ese paso al costado en diciembre de 2017, cuando Moyà se quedó al frente. Con el exnúmero uno en su banquillo, Nadal conquistó sus últimos ocho títulos de Grand Slam. Y no solo eso. Nadal se liberó: “Viví los últimos años de mi carrera con una sensación de libertad y menos tensión que cuando estaba Toni”
“Evolucionó y cambió un poco la percepción de sí mismo y por eso tuvo el éxito después de los 30 años. Le dio un extra de creer en sí mismo. Aprendió a relajar un poco, tener un día a día en el que está disfrutando”, relata Rafael Maymò, el fisio de Nadal de siempre, en uno de los capítulos de ‘RAFA’.
Ese “aprendió a relajar” llega después de que el documental muestre muchos detalles de la exigencia que tenía Toni Nadal con su sobrino. “Era mucha menos presión jugar contra cualquier rival que entrenar con Toni. Fallaba una pelota y me preguntaba ‘¿Por qué has fallado?’ Yo siempre estaba asustado de cometer el siguiente error”, revela en un momento el campeón de 22 Grand Slam. “Desde pequeño tenía esa motivación para disfrutar con los retos. Me gustaban las cosa difíciles, yo fui educado por Toni así”.
“Solo una vez le dije que no podía más. Me fui de la pista destrozado y llorando. Pero yo nunca me iba a mi casa llorando. Nunca hubiera querido que mi padre fuera a pedirle a Toni que fuera menos duro conmigo. Mi sensación es que yo hubiera decepcionado a Toni de no ser una persona lo suficientemente fuerte como para aguantar”, añade Nadal en otro pasaje de la serie.
El ganador de 14 Roland Garros deja cristalino que el arquitecto de su mentalidad de guerrero es obra de su tío Toni, que le apretó las tuercas y le llevó al límite en cada entrenamiento, le enseñó a sufrir, a sacrificarse cada día un milímetro más, a explorar sus propias fronteras una y otra vez. “Si me hubieras preguntado en ese momento ‘¿Estás de acuerdo con esto?’ Te diría que no. Pero era una filosofía, saber sufrir con el deporte”, dice Ana María Parera, la madre del tenista, que también da su visión sobre aquel mundo de exigencia máxima en el que vivía su hijo. “Como madre, yo estaba preocupada de tanta presión”.
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