PARÍS – Eliminados Jannik Sinner y Novak Djokovic, hay que remontarse a Roland Garros 2004 para encontrar un torneo más impredecible sobre la arcilla de París: el Abierto de tenis de Francia, loco, suelto y más abierto que nunca, está listo para que lo conquiste el más audaz.
El de 2004, aquel torneo de la enloquecida final que el argentino Gastón Gaudio le ganó a su compatriota Guillermo Coria, fue el último Roland Garros de pronóstico abierto. Luego comenzó la inigualable era de Rafael Nadal y sus 14 títulos en el Bois de Boulogne con apariciones puntuales de Roger Federer, Stanislas Wawrinka, Novak Djokovic y Carlos Alcaraz.
En cada una de esas ediciones, el favorito estaba claro. En la actual, ya no.
¿Será Joao Fonseca, vencedor este viernes de Djokovic en un partido eléctrico, casi un parteaguas para la historia?
Pasaron ya 29 años desde que otro brasileño, Gustavo Kuerten, sorprendió al mundo desde el puesto 66 del ranking mundial para alzar el primero de sus tres trofeos en Roland Garros.

Lo de Fonseca, sin embargo, es diferente: hace tiempo que se habla de él y ha conquistado títulos importantes. No es una sorpresa, es una estrella a la espera de confirmación.
¿Puede ser el “tercer hombre”, el que le dispute los torneos grandes a Alcaraz y Sinner?
“Espero que sí, él definitivamente tiene el potencial para eso”, analizó Djokovic, el jugador más ganador de todos los tiempos, pero del que el título de Grand Slam número 25 se aleja cada vez más.
“Por lo que he visto es muy profesional, tiene talento, todo Brasil lo alienta. Puede ser el próximo grande en ganar Slams. Y creo que hoy vimos la razón de que haya el ‘hype’ que hay en torno a él”.

Fonseca pide un poco de calma: “Es la primera vez en mi carrera que estoy en los octavos de final de un Grand Slam. Y diez minutos después de terminado el partido no podía creer lo que había hecho”.
Hace bien en decirlo, porque en París hay más jugadores que Fonseca, en un cuadro que es pura renovación generacional.
En el sector del “draw” del brasileño aparecen el argentino Juan Manuel Cerúndolo, vencedor de Sinner, el español Martín Landaluce, el italiano Matteo Berretini, el argentino Francisco Comesaña, el portugués Jaime Faría, el estadounidense Frances Tiafoe, el italiano Matteo Arnaldi, el francés Raphael Collignon, el checo Jakub Mensik y el ruso Andrei Rublev, entre otros.

Del otro lado del cuadro, donde en teoría manda el alemán Alexander Zverev, segundo preclasificado, destacan nombres como el español Rafael Jodar, el argentino Francisco Cerúndolo, el canadiense Felix Auger-Aliassime, el prodigio francés Moise Kouame, el chileno Alejandro Tabilo, el estadounidense Learner Tien o el italiano Flavio Cobolli.
Es otro torneo, es otra generación. Es una nueva historia. Superados los años del hegemónico dominio nadaliano, Roland Garros está libre a la espera de quién lo conquiste. Habría cierta lógica en que fuera Zverev, pero también sería muy lógico que la presión fuera demasiado para el alemán. Y, se sabe, nada importante se logra sin alegría.





