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Porque además de los partidos hay mucho para contar

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    ¿Bjorn Borg? Mi amigo, pero no quiero ser como él – Carta de Clay

    Igual que un tenista amateur cuando se pone nervioso antes de jugar el torneo de fin de semana en el club de siempre.
    Roger Federer adora la previa de un partido de tenis: atarse los cordones, ponerse la bandana, mirarse al espejo y decirse ‘’¿Estás listo?».
    El ritual va acompañado de esos desagradables nudos en el estómago. Un estrés al que se ha sometido Federer en su carrera durante un cuarto de siglo, y que si bien ama, dice que está contento de no tener que hacer nuevamente.
    Tomar desayuno pensando en el gran partido de la noche, esperar todo el día, vivir esos días lentos a los que se subyuga el tenista. El suizo recuerda esa rutina y suelta un “ooooh” como de angustia ante una situación estresante. Esperar. Esperar mucho para salir a brindar un espectáculo. Esperar, muy tenso, para hacer tu trabajo.
    Federer lo hará por última vez como profesional este viernes. En una exhibición, sí. En un partido de dobles, también. Pero sí que contará para la estadística oficial (cosa que logró su Laver Cup) y lo hará al lado de su amigo y más grande rival, Rafael Nadal.

    Nadal y Federer entrenaron juntos antes de su partido de dobles // LAVER CUP

    Y el ganador de 20 Grand Slams estará nervioso. Cuando se prepare para su último partido, el número 1750 de su carrera, se le apretará la panza. Como si fuera un aficionado, y no uno de los atletas más icónicos de todos los tiempos.
    Este miércoles, antes de ir a pasear a orillas del río Támesis y tomarse selfies con los tenistas europeos con el Tower Bridge de fondo, brindó su última conferencia de prensa. Habló con los reporteros por 35 minutos.
    Fue honesto, profundo. Elaboró las respuestas como le corresponde a alguien de su categoría. Que lo vean los deportistas que le dan play al cassette con discursos llenos de nada.
    Y en ese baño de sinceridad, sin que se lo preguntaran sacó a Bjorn Borg al baile para decirle a la gente que no quiere ser como él. A la leyenda de los setenta a quien orgullosamente llama amigo.
    Borg (hoy en Londres como capitán del equipo de Europa de la Laver Cup) llevaba una carrera impresionante con seis títulos de Roland Garros y otros cinco de Wimbledon, pero a los 26 años quiso dejar la competencia. Luego, con un bajo perfil, se le vio poco en el mundo del tenis.
    Federer no quiere ser entrenador. Tampoco director de torneos. Quiere disfrutar con Mirka y sus hijos de la vida sin la raqueta. Pero dejó claro que no será un fantasma del tenis.
    “Bjorn Borg no volvió a Wimbledon por 25 años, y eso de cierta forma duele. A los fans les duele. Es totalmente aceptable, tiene sus razones, es su vida. Pero yo no quiero ser así. El tenis me ha dado mucho y quiero decirle a la gente que sí me verán”.
    Desde aquel 6-0 que sufrió en el tercer set de su derrota ante Hubert Hurkacz en la Catedral (lamentablemente esa ‘donut’ quedará como su último set como pro), Federer ha sido un poco fantasma en el deporte. Y las pocas veces que apareció, provocó el delirio del público, confirmando ese sentimiento colectivo al que no puede defraudar.
    Pasó en Paris, durante la despedida de Jo-Wilfried Tsonga. No fue presencial, pero sí por las pantallas de la Phillippe Chatrier, para mandarle un saludo grabado al francés. La gente enloqueció.
    Y pasó en Wimbledon, en julio pasado. Ahí su sola presencia cambió las vibras en el All England Club, cuando visitó Centre Court para celebrar sus 100 años. Estaba repleto de campeones, pero su figura provocó el delirio popular muchísimo más que cualquiera.
    Él lo sabe. Es la persona más querida que alguna vez agarró una raqueta. Y sabe que no puede herir a la gente con su desaparición. Ya rompió demasiados corazones con su anuncio de retirarse, pero no pretende romper más.
    Borg hirió a demasiados, y Federer lo mira en ese contexto como alguien a quien no quiere imitar.
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    Reporteando el tenis alrededor del mundo desde hace 10 años. Ha colaborado con medios como La Tercera, Cooperativa, Infobae, y Racquet. Fundador del ex programa de radio Tercer Saque.
    Pluma & Lente es su espacio personal donde cuenta sus viajes y aventuras.

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