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El director de la docuserie ‘RAFA’ de Netflix: “En EEUU no hay muchos fans de Nadal; su mentalidad es la anti-Jordan”

Rafael Nadal holding the Roland Garros trophy | NETFLIX
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LONDRES – Rafael Nadal no tiene muchos aficionados en Estados Unidos porque él mismo no se promociona como Federer o Djokovic. Es lo que opina Zach Heinzerling, el director de ‘Rafa’, la serie de Netflix que viaja a la intimidad del campeón de 14 Roland Garros.

Su personalidad, ese espíritu de luchar contra la adversidad y a la vez huir de la soberbia, choca de lleno con el arquetipo del héroe del deporte norteamericano. “Hay algo en esa mentalidad que es como la anti-Jordan —lo inverso al camino habitual estadounidense— que me pareció realmente interesante”, señaló Heinzerling en una entrevista con CLAY en Wimbledon, a las pocas horas de conocer que ‘Rafa’ había sido nominada a un Emmy en la categoría de Mejor Serie Documental.

“Muchos estadounidenses dirán que Michael Jordan es el mejor deportista de todos los tiempos. Michael Jordan vivía con este tipo de confianza: siempre pensaba ‘voy a ganar’, y esa confianza lo llevaba a ser mejor. Nadal tiene el enfoque opuesto: ‘No creo que vaya a ganar. De hecho, creo que puedo perder, así que voy a respetar mucho a mi rival y asumir que jugará bien para así subir mi nivel'”, dijo Heinzerling.

“En EEUU, nadie conoce realmente a Rafa. Lo conocen porque ganó muchos torneos, cuatro veces el US Open… pero no hay muchos fans de Rafa porque es difícil llegar a conocerlo, ya que no habla inglés tan bien”, añadió durante la conversación.

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Zach Heinzerling luego de la entrevista con CLAY en Wimbledon, el mismo día que sup que RAFA recibió una nominación a los premios Emmy / SEBASTIÁN VARELA – CLAY MAGAZINE

Entrevista con Zach Heinzerling, director del documental de Nadal en Netflix

Lionel Messi dijo que estaba viendo el documental y, de repente, todo el mundo en Argentina se interesó muchísimo por él.

– RAFA entró inmediatamente en el top 10 de las series más vistas de Netflix en Argentina. Creo que hoy en día la mejor promoción que se puede conseguir es que una celebridad publique o hable de ello, porque un documental en Netflix funciona por el boca a boca. Todo es gente hablando de la serie. Así que cuando Messi se refirió al documental durante el Mundial, dijo que él y su equipo lo habían estado viendo y que les había servido de inspiración, el efecto fue enorme. Ese pequeño clip se hizo viral y todos los medios hablaban de cómo Messi estaba viendo RAFA y de cómo sentía que se parecía a él en muchos aspectos. El impacto de eso fue muchísimo mayor que cualquier anuncio, tráiler o campaña de marketing que Netflix hubiera podido hacer. Honestamente, pensaba que como Europa es tan importante en Argentina, la serie entraría en el top 10 de forma natural. Pero hay muchas series buenas y mucha competencia. Que Messi lo haya visto es un gran indicador del impacto cultural que tiene la producción, no solo en la crítica y el público general, sino también en otros deportistas y celebridades de primer nivel. Fue probablemente la mayor publicidad que tuvimos tras el estreno.

¿Has recibido comentarios de otros grandes deportistas expresando algo similar?

– Sinner dijo que le sirvió de inspiración verlo. Sabalenka, en Wimbledon, comentó que le había inspirado ver cuánto esfuerzo, constancia, pasión y lucha pone Rafa; es algo muy contagioso para otros atletas. Otras celebridades en Estados Unidos han publicado sobre la serie: Amy Schumer, John Krasinski, Jerry Seinfeld. En EE. UU., como la serie es en español, es muy raro que un contenido que no sea en inglés funcione bien. Pero a Rafa le fue realmente bien allí. La serie fue nominada a un premio Emmy como mejor serie documental, lo cual es la primera vez en la historia que una producción cuya lengua principal no es el inglés recibe esa nominación. La gente no quiere ver contenidos con subtítulos; prefieren poner cualquier serie en inglés disponible. Que una producción en español haya tenido éxito en EE. UU. es algo rarísimo y muy emocionante.

Rafa peleaba por títulos de Grand Slam y ahora persigue un Emmy.

– Estará orgulloso y emocionado, pero a Rafa no le importan tanto… Él quería asegurarse de que la serie tuviera un nivel de calidad con el que pudiera sentirse identificado y que lo representara de forma honesta. Y quedó contento con el resultado. Creo que quería ser visto a nivel global, porque en España la gente conoce a Rafa, pero no es una celebridad tan mundial. A diferencia de Federer y Novak, que están viajando y promocionándose constantemente, Rafa es más reservado y humilde. Por eso no creo que le importen los premios tanto como a otros deportistas famosos. Pero estoy seguro de que está contento.

 

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¿Por qué quiso hacer este documental?

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– Porque Rafa se muestra de forma más honesta a través de sus acciones que de sus palabras. Puedes ver una entrevista con Rafa y él te hablará y te contará historias, pero tienes que ver cómo se relaciona con su familia, con los aficionados, la manera en que compite. Si ves eso —algo que solo se logra en un documental— es mucho más potente y significativo que un libro o un artículo. Él entendió que para que la gente comprendiera quién es y qué representa, necesitaba hacer el documental.

¿Fue fácil convencerlo?

– La verdad es que no quería hacerlo. Estuvo diciendo que no durante muchísimo tiempo. Hay que agradecer a su equipo por convencerlo de que, al estar todavía en activo, era mejor hacer el documental mientras estaba compitiendo: la gente podía ver el sufrimiento, los altibajos de la temporada. Si todo se hubiera contado desde el pasado, habría sido simplemente un grupo de personas contando historias. Creo que las partes más impactantes son en las que se le ve en su día a día: con su hijo, con su mujer, con sus padres, bromeando con su equipo. Ese es el Rafa que la gente no suele ver, y eso es más importante para su legado que los premios o los trofeos. Obviamente los números están ahí, pero lo que hace diferente a Rafa es su ética, su personalidad, sus valores, su integridad; y ese tipo de cosas solo se aprecian viéndolo.

¿Qué aprendió él a lo largo de este proceso de compartir su lado más íntimo? ¿Y qué aprendiste tú?

– Te contaré una historia. Le hice esa misma pregunta en un coloquio con público y no supo qué responder: le cuesta muchísimo verse a sí mismo en pantalla. No sabe cómo reaccionar ni cómo relacionarse con su propia historia. Nunca dijo que hubiera aprendido algo necesariamente sobre sí mismo. Pero algo que él y su familia sí descubrieron fue lo relacionado con su pie, el síndrome de Müller-Weiss: siempre pensaron que era puramente genético, que había nacido con ello. Pero en realidad, la combinación de ese trastorno genético con el impacto continuo de jugar al tenis y al fútbol siendo tan niño hizo que desarrollara la enfermedad. Si no hubiera jugado durante horas y horas de pequeño, tal vez no la habría desarrollado. Esa fue una información completamente nueva para ellos.

¿Cómo fue para ti trabajar con Nadal a un nivel tan profundo e íntimo?

– Trabaja de una forma casi zen, es como un samurái. Como sabes que tiene una lealtad absoluta hacia su equipo y su familia, y existe un círculo íntimo muy cerrado, la confianza que tienes que ganarte y la exigencia que debes aplicarte a ti mismo —tan alta como la suya— hace que quieras ser mejor persona estando a su lado. Todos a su alrededor terminan contagiados de ese orgullo, esa humildad y esa categoría. Y eso es algo difícil de encontrar en el mundo de las celebridades.

¿Seguías de cerca a Rafa antes de empezar a trabajar con él?

– Ni siquiera era fan de Rafa cuando empecé. Me gustaba el tenis, pero en Estados Unidos nadie conoce realmente a Rafa. Lo conocen porque ganó muchos torneos, cuatro veces el US Open… pero no hay muchos fans suyos porque es difícil llegar a conocerlo, ya que no habla inglés tan bien. Pero en cuanto estás cerca de él, hay algo en su personalidad que te hace empatizar inmediatamente y apoyarlo.

¿Qué aspectos de su mentalidad te sorprendieron?

– Es ese eterno competidor desde abajo que tiene un encanto y una calidez enormes. Mucha gente en EE. UU. dirá que Michael Jordan es el mejor deportista de todos los tiempos. Bueno, Michael Jordan vivía con esa forma de confianza en la que siempre pensaba ‘voy a ganar’, y esa seguridad lo hacía ser mejor. Nadal tiene el enfoque opuesto: ‘No creo que vaya a ganar. De hecho, creo que puedo perder, así que voy a respetar mucho a mi rival y asumir que jugará bien para así subir mi nivel’. Hay algo en esa mentalidad que es como la anti-Jordan —lo inverso al camino habitual estadounidense— que me pareció fascinante. Y en lo personal, conecté mucho más con esa mentalidad: no asumir que soy mejor ni usar la arrogancia como motor, sino asumir lo contrario y entender que si me supero a mí mismo y doy mi máximo esfuerzo, tal vez tenga una oportunidad. Esa filosofía es muy atractiva, y todos los que trabajamos en el proyecto quedamos enamorados de su forma de ser, del ‘zen’ de Rafa. Es diferente, es alguien que cae bien.

 

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¿El documental está creando una nueva base de aficionados para Rafa?

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– Creo que sí. En Estados Unidos, sin duda. Muchísima gente me ha dicho: “No sabía nada de Rafa, no sabía nada de tenis”. Pero creo que es duro de ver para la gente porque ha sufrido mucho. Y la idea de que se deba sufrir al hacer deporte no es una opinión popular hoy en día. Someterse a eso voluntariamente —con todos los analgésicos que toma— parece casi algo anticuado. Vive casi en la época de los gladiadores, en la era romana, donde un gladiador luchaba en la arena. Esa mentalidad resulta extraña hoy en día, pero de alguna manera Rafa es un personaje atemporal. Alguien lo dijo tras una proyección: usó la palabra “homérico”. Homero escribió la Ilíada y la Odisea, historias de dioses y personajes épicos que adoptan personalidades surrealistas y luchan en situaciones de David contra Goliat. Hay un romanticismo en la historia de Rafa que es homérico. Su pie es profundamente sisífeo: el pie izquierdo de Rafa ha sido su talón de Aquiles.

Hay mucha literatura griega en la historia de Nadal.

– Hay un misticismo, una mitología en torno a Rafa que lo hace parecer más grande que la vida misma en mi cabeza. Y creo que eso lo saca del mundo del tenis y lo convierte en una figura histórica y heroica. ¿Qué otra rivalidad en el deporte es tan dinámica como la de Federer y Nadal? No puedes hacer lo mismo con Jordan y Bird porque tenían equipos —¿cuántos campeonatos habría ganado Jordan sin Pippen?—. Messi y Ronaldo tampoco es realmente una rivalidad igual porque no juegan directamente el uno contra el otro, ambos son delanteros, el equipo de Ronaldo ahora no es tan competitivo… La batalla entre personalidades que demuestra esa rivalidad es difícil de replicar. Y los partidos de Wimbledon entre 2006 y 2008 son icónicos precisamente por la diferencia de sus personalidades: Rafa es el guerrero y Federer es el artista. La gente fuera del tenis puede ver eso, puede identificarse, y te conviertes en fan de Rafa o de Federer. Creo que la serie acerca eso a una nueva audiencia y generación, de forma muy parecida a lo que hizo ‘The Last Dance’ con Michael Jordan. Yo viví algunos de esos campeonatos, pero la nostalgia era tan grande que casi lo habíamos olvidado. Y cuando lo vuelves a ver, cobra un nuevo significado y contexto.

Mencionabas que el sufrimiento no es una idea popular hoy en día. En redes sociales, algunos dicen que jugar con ese nivel de dolor transmite el mensaje equivocado.

– Es simplemente lo que ocurrió y mi papel es contar la historia. La historia de Rafa tiene que contarse incluyendo su cuerpo, porque es un aspecto dramático esencial de su carrera: Rafa no jugó 15 Grand Slams entre 2005 y 2022 por culpa de las lesiones. Si hubiera jugado esos 15 Grand Slams, ¿cuántos más habría ganado? No lo sé. Si hablamos de números y títulos de Grand Slam, hay que hablar de las lesiones. Y la personalidad de Rafa consiste en superar la adversidad. ¿Y cuál es la adversidad? Es el otro jugador —es Federer, es Novak—. Pero también eres tú mismo. Muchos deportistas me han escrito para decirme que la forma en que gestiona el dolor y la adversidad es lo más impresionante de él, porque si no, ¿qué estás viendo? Solo a alguien ganando mucho. Para mí, eso es menos interesante y menos dramático. Me gusta ver la imperfección porque se siente más real. A Federer nadie lo puede replicar, así que ¿cómo te identificas con eso? Puedes verlo y apreciar su belleza, pero a mí me interesa mucho más ver algo que se sienta crudo, realista, donde aprendas algo. Para mí no hay debate: al contar la historia de Rafa, la historia incluye a Toni, incluye su pie, incluye los analgésicos e incluye ganar 22 Grand Slams. Hay que contar la historia completa.

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