Locura será la palabra que defina, para bien o para mal, el verano tenístico de 2028. Jugadores y aficionados tendrán un calendario frenético y sin precedentes. Desde mediados de mayo hasta fines de agosto prácticamente no habrá ninguna semana sin torneos relevantes.
El factor que cambia las reglas del tablero serán los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, que se celebrarán del 14 al 30 de julio. Las fechas provocan un solapamiento inédito: la ceremonia de apertura en California y las primeras jornadas del evento olímpico coincidirán con la recta final de Wimbledon, cuya final masculina se disputará el domingo 16 de julio.
El encaje es tan estrecho que roza el absurdo logístico. El torneo de tenis olímpico arrancará apenas 72 horas después de que el campeón levante la copa en la pista central del All England Club. Es la distancia más breve entre un Grand Slam y el sueño de los anillos en toda la historia del tenis. Aunque conviene aclarar un punto: el evento olímpico de tenis arranca con el dobles mixto y los individuales no entrarán en escena hasta unos días después.
“Las fechas de los Juegos Olímpicos son establecidas por la ciudad anfitriona (LA28) en conjunto con el COI (Comité Olímpico Internacional). Una vez notificado de las fechas, World Tennis optó por el calendario que consideró que ofrecía a los jugadores la mejor oportunidad para realizar la transición, dándoles el mayor tiempo posible entre el final de Wimbledon y el inicio del evento del Tenis Olímpico”, respondió a CLAY un portavoz de World Tennis, la federación internacional.
Será la primera vez que un Grand Slam y el tenis olímpico se separen por apenas tres días. Los casos más similares son los siete días de margen del US Open con Beijing 2008 y Atenas 2004. La gran diferencia ahí fue que primero se disputaron los Juegos y después el torneo norteamericano.
En el caso de Los Ángeles hay que sumar dos factores: la superficie y la distancia. Los tenistas pasarán del césped de Wimbledon a las pistas duras de Carson Courts, la sede elegida para el evento olímpico, y tendrán que luchar a contrarreloj contra el jet lag. Casi 9.000 kilómetros y 11 horas de vuelo separan Londres de Los Ángeles. El reto va a ser mayúsculo, pero el premio también: ¿y si alguien consigue ganar Wimbledon y un oro olímpico en apenas 15 días?
La agenda continua de 2028 provocará que haya tenis ininterrumpido del 3 al 28 de julio, algo que incluso se podría prolongar cuando se confirmen las fechas del Masters 1000 de Canadá, Cincinnati y el US Open para ese año.
Este 2026 la gira norteamericana de grandes torneos arrancará el 1 de agosto en Montreal y Toronto, algo que de mantenerse en las próximas dos temporadas, hará que las 72 horas de descanso entre Wimbledon y Los Ángeles se repliquen entre Los Ángeles y Canadá.
Además, el calendario ha sido claro los últimos años: el día después que termina Canadá, arrancara el tenis en Ohio y tan solo un par de días tras la final de Cincinnati, comienzan los clasificatorios del US Open.
Esa es la nueva realidad del tenis para fanáticos y jugadores, quienes tienen visiones distintas de la misma situación. Mientras que los fans se ilusionan con una maratón de partidos en el verano del hemisferio norte, los tenistas ven cómo sus quejas no se toman en serio por la ATP ni los Grand Slam.
“Hasta ahora ha sido agregar tenis más que recortar el calendario. Hay que mirar la realidad: la temporada es realmente larga, los torneos son muy largos. El calendario está un poco desordenado y será difícil para la generación más joven aceptar que deberán sacrificar torneos y algo de dinero por su salud y una carrera a largo plazo”, confesó Stanislas Wawrinka en el Abierto de Australia al ser consultado por CLAY sobre la expansión del tenis.
Uno de los torneos más perjudicados con estos cambios ha sido el propio Masters 1000 de Canadá. Su cercanía con el final de la gira de césped y la disputa de Cincinnati a la semana siguiente, ha provocado que Jannik Sinner y Carlos Alcaraz no participen del torneo desde 2024 y 2023 respectivamente. Novak Djokovic en cambio, no lo juega desde 2018.
“Se tiene que reestructurar el calendario porque hoy es una locura. Ni la gente que mira por televisión sabe qué torneo está viendo ni cuántos puntos reparte”, contó el ex tenista Diego Schwartzmann en una entrevista con CLAY.
Esa locura parece no tener fin y 2028 será su gran ejemplo. Además del verano maratónico, ese año se comenzará a disputar el nuevo Masters 1000 de Arabia Saudita. Será probablemente en febrero, complicando el desarrollo de la gira sudamericana y comprimiendo aún más el calendario para algunos jugadores que buscaban descansar después de Australia y antes del Sunshine Double.
Más viajes, más eventos, más dinero y más exposición. Los fans lo aplauden, pero los tenistas y algunos torneos lo resienten.





