La temporada 2028 marcará una nueva era en el tenis. La ATP anunció hace unos meses un Masters 1000 en Arabia Saudita para ese año y que reducirá la cantidad de torneos 250 que tiene actualmente el tour. Lejos de acabar con el eterno debate del calendario tenístico, esta decisión ha generado mucho ruido en el vestuario.
Stanislas Wawrinka no esconde el disgusto por cómo venía siendo el calendario. “Hasta ahora ha sido agregar tenis, más que recortar el calendario. Los torneos se han vuelto más largos y más grandes. Al final, hay que mirar la realidad: La temporada es realmente larga. Los torneos son muy largos. Los Masters 1000 se están haciendo más extensos: eventos de 10 días, finales que terminan un miércoles, una sola ronda de clasificación. Diría que el calendario está un poco desordenado”, comentó en Melbourne luego de ser consultado por CLAY en rueda de prensa.
“Es difícil para la generación más joven aceptar que deberán sacrificar algunos torneos, y probablemente algo de dinero al final del año, por su salud y por una carrera a largo plazo”, agregó el tres veces campeón de Grand Slam, quien esta temporada se retirará del tenis profesional.
La disyuntiva de la extensión del calendario es una problemática que se repite en los pasillos de todos los torneos del circuito. Tommy Paul, uno de los mejores tenistas estadounidenses, admite que los cambios no han sido positivos.
“Como jugadores siempre nos gusta tener torneos importantes, pero los torneos más grandes ahora son de dos semanas y creo que eso no tiene sentido. Muchos piensan que los eventos de dos semanas son más fáciles para nosotros, pero no es así. Vamos a jugar menos torneos, pero vamos a jugar al mismo tiempo. No hay muchos cambios”, contestó a CLAY en Brisbane.
El chileno Christian Garín agregó a la discusión el enfoque de un tenista que no viene de Europa ni de Estados Unidos, sino de Sudamérica, donde los costos de traslados para las ciudades principales del circuito sigue siendo un desafío.
“Para ir a Europa tenemos que tomar un vuelo de 14 horas y no solo, acompañado de un entrenador, un kinesiólogo, un preparador físico, para poder estar bien, entonces los gastos son altísimos. No es lo mismo ser un tenista en Sudamérica que uno en Europa. El año pasado jugué aquí en Sudamérica y fue un agrado, tenía vuelos de dos horas y ya estaba en el otro torneo, podía volver a mi casa el mismo día. Son realidades distintas, yo disfruto mucho de ser tenista, me encanta, pero obviamente tiene cosas que se tienen que ir mejorando. Ojalá esto no afecte tanto al tenis en Sudamérica”, comentó a CLAY.
De hecho, el Golden Swing sudamericano es uno de los tramos del calendario más amenazados con esta nueva revolución. La presumible fecha del Masters 1000 Saudí sería después del Australian Open y antes de Indian Wells, justo las semanas en donde Río de Janeiro, Buenos Aires y Santiago albergan sus torneos. Eventos menores si se piensa en presupuesto, pero gigantes si se habla de tradición y pasión tenística.
“Hay que aceptar que los jugadores top 50 no van a optar por la gira de Sudamérica. Va a estar Doha, Dubai, un Masters, Acapulco. Va a ser una gira de muchísimos puntos y en la misma superficie. No se puede competir con eso. Obviamente los jugadores que necesiten puntos o que no entren a los otros torneos van a venir a la gira, pero estrellas no va a haber”, dijo a CLAY el argentino Tomás Etcheverry.
También está el tópico de abrir las puertas del tenis a diversas regiones, aunque indirectamente eso puede provocar que se cierren para otras: “Creo que será genial porque traerá el tenis a un nuevo país, eso siempre es bueno”, contestó Gael Monfils durante el Abierto de Australia.
Pero todo parece minúsculo cuando se aborda el tema más complejo de este nuevo calendario. La ATP le dará uno de los 10 torneos más importantes de su tour a un país que castiga la homosexualidad y tiene leyes restrictivas para las mujeres.
“Como jugadores, no tenemos mucha voz en cuestiones como esa. Nuestras organizaciones quieren hacer negocios y, lamentablemente, nosotros no tenemos voto”, confesó a CLAY la tenista australiana Daria Kasatkina. La tenista, rusa pero nacionalizada australiana tras anunciar su homosexualidad, se suma a una larga lista de mujeres vinculadas al tenis que han mostrado su malestar con la irrupción saudí.
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