PARÍS – Dos juezas de silla quedaron este jueves en la mira en Roland Garros, criticadas por Jim Courier desde su puesto de comentarista de televisión y por el paraguayo Daniel Vallejo tras su derrota en cinco sets y cinco horas ante el prodigio francés Moise Kouame.
“Este tipo de partidos tiene que arbitrarlos un hombre, es muy difícil que una mujer pueda hacerlo”, dijo Vallejo a CLAY tras la derrota por 6-3, 7-5, 3-6, 2-6 y 7-6 (10-8) ante Kouame, de 17 años y 317 del ranking mundial, en la segunda ronda del torneo.
El paraguayo, de 22 años y 71 de la clasificación mundial, tuvo una ventaja de 5-2 en el set final y se recuperó de un 1-6 hasta un 7-6 en el tie break de ese mismo parcial. No llegó a disponer de match point, pero estuvo notablemente cerca de ganar un partido volcánico en el estadio Suzanne Lenglen, el segundo escenario en importancia en el Abierto de Francia.
El público francés, que en los últimos años en Roland Garros ha traspasado muchas veces la barrera de lo bullicioso para saltar a la categoría de agresivo, alentó con pasión a Kouame, que interactuó con las gradas con decisión y se benefició, con el griterío del público, de pausas muy beneficiosas en medio de la ola de calor que azota Europa.

¿Realmente cree que una mujer no puede arbitrar este tipo de partidos? Vallejo insistió en que la brasileña Ana Carvalho no era la persona adecuada para un partido como el de este jueves en París.
“Lo tiene que arbitrar un hombre, porque es un público muy pesado y hay que tener mucha fortaleza para ir en contra del público”, insistió el paraguayo.
“El público fue muy desubicado, pero entiendo que están apoyando a su compatriota. Es un público bastante intenso y por eso ya estaba preparado, ya sabía que iba a ser así y la verdad que no me perjudicó a mí, sino que más que nada lo fortaleció a él”.

¿En qué sentido? “Creo que se tomó mucho tiempo muchas veces, tirado en el piso o haciendo tiempo de más. Y tampoco es normal que el público esté gritando durante un minuto seguido sin que se juegue. En un partido donde la parte física importa mucho, si das mucho tiempo a un jugador, obviamente que lo va a aprovechar. La verdad que es también difícil que un árbitro pueda manejar esta situación”.
Otra jueza de silla, la francesa Aurélie Tourte, fue puesta en la mira por Courier, ex número uno del mundo y campeón de Roland Garros en 1991.
Las críticas del estadounidense tienen que ver con la actuación de Tourte en un momento clave del partido que el italiano terminó perdiendo con el argentino Juan Manuel Cerúndolo.
Sinner sacaba con ventaja de dos sets a cero, 5-4 y 0-40. La ventaja de 5-1 se había recortado, y el italiano se movía de forma extraña en el court central Philippe Chatrier. Estaba consumiendo más tiempo del reglamentario y debía recibir una advertencia, pero Tourte bajó de su silla a conversar con el número uno del mundo.

El diálogo fue el siguiente:
– Sinner: Si pierdo tiempo, ¿cómo funciona ahora? No puedo hacerlo. No puedo esperar.
– Tourte: Si no puedes esperar, depende de lo que tengas. O bien te sancionan por pérdida de tiempo y, después, por infracción del reglamento. Si no, tendremos que ver con el fisioterapeuta de qué se trata.
– Sinner: No sé si es deshidratación.
– Tourte: Depende de ti. O llamamos al fisioterapeuta ahora, te examinan y luego reanudamos el juego.
Sinner añadió que se sentía mareado y se fue al vestuario para ser atendido, pero las circunstancias del diálogo eran absolutamente inusuales, y encendieron las alertas de Courier, que criticó con dureza a Tourte.
“Esto no se puede hacer, Tourte debió haber puesto en marcha el reloj. Es injusto para Cerundolo”, dijo el afilado comentarista televisivo. La estadounidense Mary Joe Fernández coincidió con él.
El asunto no pasó a mayores porque Sinner finalmente perdió el partido, pero es cierto que un juez de silla no suele tener ese tipo de gentilezas, no suele bajar hasta acercarse al jugador y explicarle todas sus opciones.
En Roland Garros, algunos recordaron al sueco Mohammed Layani, suspendido en 2018 por unas semanas tras decirle lo siguiente el australiano Nick Kyrgios en pleno partido: “Quiero ayudarte”.
A Sinner, señalado por un sector de los aficionados y los medios desde hace tiempo como alguien que es favorecido por los poderes del tenis, la “ayuda” de Tourte no lo beneficio precisamente.





