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Porque además de los partidos hay mucho para contar

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    Carta desde Londres (14): Jueves de abandonos en la capital inglesa

    LONDRES – ¿Qué tuvieron en común este jueves la fachada de 10 Downing Street, y la sala de conferencias de prensa del All England Lawn Tennis Club?

    En ambos lugares se tiró la toalla.

    Esta mañana en el centro de Londres, Boris Johnson anunció que dejaba el cargo de primer ministro británico, luego de una serie de dimisiones que lo imposibilitaron a gobernar.

    Esta tarde en el suroeste de la ciurdad, a doce kilómetros de la casa y oficina del primer ministro británico, Rafael Nadal confirmó que deja Wimbledon.

    La imagen en portada de The Economist /THE ECONOMIST

    El premier accedió finalmente a renunciar después de que uno de sus aliados más cercanos, el ministro de economía Nadhim Zahawi, le pidiera que se marchara por el bien del país.

    Nadal, en tanto, no quiso abandonar a pesar de que su familia se lo pedía, durante los cuartos de final que acabó ganando miércoles.

    Después de darle vueltas anoche, vueltas por la mañana, optó por dejar ir la chance de ganar el Grand Slam (triunfar en los cuatro grandes torneos del año): «Por respeto a mí mismo, no quiero salir a la cancha».

    “Amigos míos, en política nadie es imprescindible”, dijo en su discurso Johnson.

    En Wimbledon tampoco nadie lo es. Ni los rusos, ni Federer, ni tampoco Nadal. «Ningún jugador es más importante que un torneo», decía el español tras el bullado caso de Novak Djokovic en Australia en enero. Aplica, especialmente, en The Championships.

    Pero sí que la baja del español le duele al mundo del tenis.

    Sobre todo, por el partidazo que no se jugará. Ese Nadal versus Kyrgios prometía ser electrizante: «Será el partido más visto de la historia», exageraba el australiano con total seguridad, después de anotarse en las semis.

    Jugará su primera final de Slam ante Novak Djokovic o, en caso de que ocurra una sorpresa monumental, ante el local Cameron Norrie. ¿Cómo es que un tenista como el de Canberra, sin entrenador, y sin jugar el calendario ATP completo, llega a la final de un torneo grande? Lean el reportaje que hicimos hace un par de semanas: «Nick es feliz con la fórmula Kyrgios».

    «Yo no tengo idea, yo soy la Ministra de la Felicidad». Así respondía Ons Jabeur a un periodista que la intentó meter en el tema político del momento. Es como le llaman en su tierra. La finalista le está dando alegrías a su gente en Túnez. Allá la llaman así. Incluso lo hace el primer ministro de su país.

    La africana venció a su amiga Tatjana María en tres sets y se instaló en la final. Ambas protagonizaron el momento más lindo de la quincena cuando Jabeur tiró del brazo a la alemana para que la acompañara a saludar al público, después del saludo en la red.

    La muy simpática tunecina jugará contra la kazaja Elena Rybakina, que sacó a Simona Halep.

    Nos reencontramos mañana. Nosotros no los vamos a abandonar.

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    Reporteando el tenis alrededor del mundo desde hace 10 años. Ha colaborado con medios como La Tercera, Cooperativa, Infobae, y Racquet. Fundador del ex programa de radio Tercer Saque.
    Pluma & Lente es su espacio personal donde cuenta sus viajes y aventuras.

    Comentarios (1)

    • Walter

      Excelente crónica., aunque Nadal no tiro la toalla fue su cuerpo que lleva demasiadas batallas. Abrazo crack.

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