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Djokovic reescribe la deportación de Australia en su documental de Amazon y olvida sus propios errores: “La gente no sabe lo que pasó”

Novak Djokovic, durante el documental 'NOVAK DJOKOVIĆ: El Lobo en Invierno' | Prime Video
Novak Djokovic, durante el documental 'NOVAK DJOKOVIĆ: El Lobo en Invierno' | Prime Video
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Novak Djokovic decía que sí. Jelena decía que no, que lo evitara. Era la noche del 3 de enero de 2022.

El serbio no hizo caso a su mujer y el 4 de enero, al día siguiente, subió un post a Instagram con dos palabras “exemption permission” (un permiso por exención) que fueron el detonante del capítulo más extraño y polémico que ha vivido el mejor tenista de todos los tiempos.

Lo que ocurrió en los siguientes diez días no se lo habría imaginado ni el mejor Christopher Nolan. Djokovic fue detenido en el aeropuerto por ser considerado un peligro para la salud pública australiana; hubo un juicio rápido; se organizaron manifestaciones en Melbourne para pedir la liberación del serbio; su padre le aclamó como “el Espartaco del nuevo mundo”; el movimiento antivacunas lo abrazó como un mesías; y al final, Djokovic acabó siendo deportado y expulsado del país en el que ha escrito algunas de las mejores páginas de su leyenda.

Y las dos palabras de aquel post, “exemption permission”, fueron la chispa que hizo que todo ardiera. “Esa es otra razón por la que debes escuchar el instinto de tu mujer”, dice Djokovic en ‘Novak Djokovic: El lobo en invierno’, un documental biográfico sobre el campeón serbio que se estrena este 20 de agosto en Amazon Prime Video.

Durante un tramo del documental, el campeón de 24 Grand Slam regresa a esos días en los que se convirtió en el centro de un debate global, justo en un momento donde el mundo seguía saliendo, más polarizado que nunca, del letargo de la pandemia de coronavirus. El nombre de Djokovic saltó de las secciones de deportes a las de salud e internacional, abriendo informativos en medio mundo.

“Pero la mayoría de la gente no entiende lo que ocurrió”, defiende Djokovic en el documental. “El 99% de la gente no sabe lo que realmente pasó y piensa que me deportaron de Australia por no estar vacunado, y eso no es verdad. Para poder viajar a Australia tenías que estar vacunado o, si no lo estabas, tenías que presentar pruebas de haber pasado el coronavirus en los seis meses anteriores. Yo no estaba vacunado, pero había tenido coronavirus dos veces en esos seis meses, así que cumplía los requisitos”.

“Así que conseguí la exención médica especial. Le dije a mi mujer que quería publicar eso en mi Instagram antes de salir. Y ella me dijo: ‘No hay ninguna necesidad de publicar eso. Solo publica que te vas a Australia, que estás ilusionado por ir, y ya está’.

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Jelena ofrece algún detalle más de aquel debate interno, de la terquedad de Djokovic. “Él se empeñó muchísimo en decir públicamente que no estaba vacunado, algo con lo que yo simplemente no estaba de acuerdo. Le dije: ‘Mira, es tu decisión, pero por favor no des tantos detalles, porque hay otra gente que piensa de forma diferente’. Y desde el momento en que lo publicó en Instagram… se desató el infierno”.

Djokovic viajó a Melbourne y ya en el control de aduanas, ese que tantas veces había atravesado sin problemas, sentía que algo fuera de lo común estaba ocurriendo. “Llego al control de pasaportes y ya veo a un par de agentes de la zona de inmigración viniendo hacia mí mirándome. Empiezo a sentir que algo no va bien. Me piden que los acompañe, no me sellan el pasaporte, me llevan a la zona de inmigración y me quedo allí desde las 11:00 de la noche hasta las 9:00 de la mañana”, recuerda en el documental. Le requisaron sus objetos personales, incluido el teléfono móvil.

Lo que no se cuenta en el documental

Ahí comenzó una batalla judicial que duró diez días. Sus abogados interpusieron un recurso a la cancelación del visado y el caso llegó a un Tribunal Federal que, en primera instancia, le exoneró tras una primera vista. Djokovic recibió el visado, fue liberado e incluso llegó a entrenar en las instalaciones del Open de Australia, torneo que arrancaba el 17 de enero.

Pero las autoridades australianas, tras examinar de nuevo el caso, lo reabrieron debido a algunas incongruencias en el relato de Djokovic sobre algunos viajes y actos públicos de los meses anteriores, cuando supuestamente debía estar en cuarentena. Mentir en el formulario de entrada a Australia está considerado como una infracción muy grave.

El serbio admitió haberse saltado la cuarentena y haberse equivocado al rellenar el formulario de entrada al país. Tras una nueva cancelación del visado, el 16 de enero, once días después de que aterrizara en Australia, la justicia confirmó la deportación del tenista.

Los errores que cometió Djokovic y las diferentes versiones que dio ante la justicia se omiten en el documental de Amazon, donde el balcánico se limita a dar su versión de lo ocurrido, una versión reducida, e insiste en que la decisión de la justicia australiana fue totalmente política.

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“Australia fue uno de los países que tuvo los confinamientos más estrictos. No querían a alguien con un perfil como el mío, alguien conocido en ese país y que todo el mundo supiera que no estaba vacunado, entrando en su territorio, jugando un torneo, quedándose un mes o lo que fuera y luego yéndose, mientras que había australianos a los que ni se les permitía volver a su propia casa”, sostiene el exnúmero uno del ranking ATP. “En cierto modo entiendo que sintieran esa presión, pero no fue culpa mía. De hecho, más tarde me enteré de que hubo otras dos personas, un jugador y un entrenador, que entraron al país con esa misma exención médica. Así que fue todo político. No tuvo nada que ver con temas médicos ni con nada de eso, fue simplemente política”.

 

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Djokovic, molesto con el movimiento antivacunas

Djokovic se muestra además bastante molesto con el hecho de que el movimiento antivacunas le viera en aquellos días como un líder. “Nunca dije que estuviera a favor o en contra de las vacunas. Incluso el movimiento antivacunas me aclamaba como si fuera su héroe, y yo jamás me he vinculado a ningún movimiento ni antivacunas ni provacunas. Yo estoy a favor de la libertad de elegir qué haces con la integridad de tu propio cuerpo”.

“Y, por cierto, me perdí Grand Slams y torneos, estuve un par de años sin poder jugar en Estados Unidos por no estar vacunado. Y me parece bien. Pero en Australia sí se me permitía. Yo no soy científico, no soy quien establece las normas ni quien debería debatir sobre eso. Defendí aquello en lo que creo, defendí la protección de mi integridad y lo que considero mejor para mi cuerpo, y eso es todo”.

Djokovic ha ganado diez veces el Open de Australia, la última en 2023, justo un año después del que ha sido, sin lugar a dudas, el capítulo más extravagante y polémico de su carrera.

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