BARCELONA – El mismo escenario, la misma época, el mismo problema. Carlos Alcaraz se lesiona en el torneo de Barcelona. La frase vale para 2025, pero también para 2026. Si hace un año fue la pierna, ahora es el brazo, pero la consecuencia es la misma: toca parar cuando Roland Garros está a la vuelta de la esquina. El cuerpo pide una tregua. Es el precio del calendario, pero también de llamarse Carlos Alcaraz y ser español.
“Es raro y difícil sentarme aquí por segunda vez y comunicar que no voy a poder seguir en el torneo. Ayer en el partido , después de un resto, sentí que me venció la muñeca y la molestia fue yendo a más. Es una situación que pensaba que ya había sentido previamente y pensaba que no iba a ir a más. Que iban a se molestias de la exigencia. Pero vistas la pruebas de hoy, es una lesión un poquito más seria de lo esperado” señaló este miércoles Alcaraz en la sala de prensa del Real Club de Tenis de Barcelona.
El número dos del ranking mundial debutó el martes con victoria frente al finlandés Otto Virtanen, pero canceló el entrenamiento que tenía previsto para el miércoles, una señal de que algo no iba bien. A las 17:30, irrumpió en la sala de prensa vestido con sudadera y gorra blancas para comunicar que no podrá jugar el jueves contra el checo Tomas Machac.
“Tengo que escuchar a mi cuerpo, lo que me viene mejor y que no me repercuta para el futuro. Barcelona ha sido siempre un torneo maravilloso y muy especial, Nunca me gusta borrarme de ningún torneo y menos de este. Con mucha tristeza tengo que volver a casa a comenzar la recuperación lo antes posible para intentar lo antes posible de vuelta”, añadió el campeón de siete Grand Slam.
El anuncio de la retirada de Alcaraz del Conde de Godó se produce justo 360 días después de su última lesión, la que sufrió en la final de Barcelona 2025 ante Holger Rune. En aquella ocasión, Alcaraz logró acabar el partido, pero días después tuvo que retirarse del Masters 1000 de Madrid. Que sus dos últimas lesiones hayan sido en el mismo escenario puede verse como una casualidad, pero hay datos objetivos que invitan a pensar que es una semana muy complicada y de mucha carga para Alcaraz. Al igual que en 2025, Alcaraz alcanzó el domingo la final de Montecarlo, viajó a Barcelona el lunes y debutó el martes.
“Si esta semana fuera Múnich o Estoril, descansaría”
“El cansancio se va acumulando en las piernas. Australia, Qatar, la gira estadounidense, los cambios de horario, las sensaciones regulares de Miami, pierdes la final en Montecarlo, viajas a Barcelona… Y todo eso con una intensidad, con una tensión… cambios de hoteles, aviones, es lógico estar tocado. Si no fuera Barcelona, esta semana descansaría”, apuntó el martes el extenista Álex Corretja durante la retransmisión del partido de Alcaraz en Movistar+. “Si esta semana solo se jugara Múnich o Estoril, Alcaraz descansaría”
El propio Alcaraz ha sido transparente en sus reflexiones recientes: Barcelona no es una parada que responda a una lógica deportiva pura. Responde al corazón. Tras el desgaste de Montecarlo, esta semana es, sobre el papel, el momento ideal para el descanso y la preparación de la gira Madrid-Roma-París. Pero Alcaraz tiene un compromiso sentimental con el público español y una responsabilidad institucional como referente nacional.

“Para competir por lo que compite, Carlos tiene que hacer un esfuerzo muy grande. Es normal que pueda tener lesiones. El nivel de exigencia en el circuito es muy grande y todos los jugadores las sufren. Él tiene que mirar por su físico y tratar de dosificar para estar al 100%, pero a la vez hacer todo lo posible para seguir peleando por lo máximo. Es lo que tiene ser deportista profesional”, decía hace unos días a CLAY el ex número cinco del ranking mundial Tommy Robredo, actual director del torneo de Barcelona.
Las palabras de Robredo sintetizan el dilema del tenista de élite. La dosificación no es solo una elección, sino una herramienta de supervivencia. El año pasado, la insistencia por forzar en la capital catalana terminó costándole a Alcaraz la participación en Madrid.
En esta ocasión, la retirada preventiva parece indicar que el equipo de Alcaraz ha aprendido la lección de 2025: es preferible sacrificar un torneo, por mucho que sea en casa, antes que hipotecar toda la gira de tierra batida. La estadística de los 360 días sin lesiones es un éxito del trabajo preventivo del equipo de Alcaraz, pero la recaída actual es un recordatorio de que el calendario no entiende de emociones.
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