Novak Djokovic corre contra el tiempo. No solo en su objetivo de ganar su Grand Slam 25 y volver a tocar el techo del tenis, sino también en su carrera, compleja a estas alturas, de clasificar a las ATP Finals.
En un 2026 marcado por su escasa presencia en pista, el serbio llega al Asian Swing sostenido casi exclusivamente por su final en el Abierto de Australia y sus semifinales en Wimbledon.
Más allá de esos dos hitos, el ex uno del mundo ha tenido que atravesar una temporada incómoda, donde no solo no ha ganado títulos, sino que prácticamente no ha podido competir.
Su debut en el China Open marcará apenas su octavo evento del año, un número tan bajo que solo se había visto en sus temporadas 2020 y 2022, aunque el motivo ahí fue otro. Primero por el inicio de la pandemia y después por las restricciones a las que se enfrentó Djokovic por su decisión de no vacunarse.
Este 2026 en cambio el escenario es completamente diferente. A Djokovic no ha sido el establishment el que lo ha dejado fuera, sino que su propio cuerpo.
Lesiones en su antebrazo y codo derecho, además de largos periodos de recuperación física por el desgaste de los Grand Slam, han definido el año del ex uno del mundo, quien llega a Beijing en el puesto 12 del mundo y fuera del Top 10 por primera vez desde julio de 2018.
Debutará este miércoles ante Nuno Borges, en lo que será su primera participación en el ATP 500 de Pekín en once años. Después, vendrá el Masters 1000 de Shanghái, donde es el máximo ganador con cuatro títulos.
En la carrera a las ATP Finals está en el puesto 15 a más de 500 puntos de Daniil Medvedev, quien hoy cierra el grupo de los ocho mejores jugadores del año.
Si bien el 24 veces campeón de Grand Slam puede sumar esos puntos ganando en Pekín, lo cierto es que la carrera es extremadamente compleja porque el resto de los jugadores que están en la pelea juegan muchos más eventos que él.
Entre Medvedev y Djokovic están Rafael Jodar, Taylor Fritz, Tommy Paul, Felix Auger-Aliassime, Alex de Miñaur y Jakub Mensik. Todos ellos han jugado más de 50 partidos y participado en más de 15 eventos.
Djokovic en cambio, entre sus siete torneos suma un balance de 14 victorias y 7 derrotas, jugando apenas 21 partidos en el año.
Gana, juega y suma menos. Turín así, parece una misión imposible, aunque el tenista de 39 años es uno de los pocos tenistas que ha demostrado ser siempre una excepción.
Así lo cree Rick Macci. “El Francotirador serbio sigue siendo una mezcla viviente de la mentalidad de Kobe Bryant, el atletismo de Spiderman y la longevidad de LeBron James”, escribió en X el ex entrenador de Serena Williams.
Djokovic necesitará demostrar y creer que es un superhumano para cerrar 2026 con al menos un título y no repetir la sequía de 2024. Antes de eso, había logrado levantar títulos de manera ininterrumpida desde la temporada 2005.
El tiempo corre para todos, incluso para Novak Djokovic. En China tiene una de sus últimas chances de subirse al tren a Turín.





