NUEVA YORK – ¿Qué se siente al ganar a tu gran ídolo del deporte? Mariano Navone, el tenista argentino que eliminó del US Open a Novak Djokovic, confesó sentir un golpe de adrenalina tremendo.
“Me había imaginado varias veces en el día, ¿y si le gano? ¿Y si le gano? Empieza uno en algún punto a creer, a verlo a él como jugador, no como la leyenda y a pelear para conseguir lo suyo. Es un sentimiento hermoso, una adrenalina impresionante”, confesó Navone este domingo, minutos después de vivir la noche más especial de su carrera.
“Es algo muy loco, imagínate, yo salí de una ciudad muy chica. De repente estaba ganando a Djokovic en Nueva York con, no sé cuántas personas había, ¿unas 15.000 personas? El estadio aplaudiéndote, es un sentimiento muy difícil de explicar”, explicó en diálogo con el periodista argentino Enrique Cano de Infobae.
Fue una noche muy húmeda en Nueva York donde el argentino llevó a Djokovic al límite de su cuerpo.
Posiblemente el partido donde el serbio mayor malestar sintió en toda su carrera: mareos, vómitos, calambres y dolores. Estuvo al borde del colapso y aún así empujó al máximo para llevar el partido más allá de las cuatro horas y media. En el quinto set, hizo un esfuerzo por controlar las lágrimas.
El número 49 del mundo no celebró cuando ganó el partido. Esa adrenalina no la expresó efusivamente. Felicitó al serbio, lo llenó de elogios. Luego descargó su felicidad con su equipo al borde de la pista, gritando y levantando los brazos. Algunas críticas le cayeron en redes sociales por celebrar tras haber ganado a un tenista disminuido.

Son los caminos inesperados del deporte: Navone siempre sintió una profunda admiración por el serbio. Cuando se supo que jugarían en contra en el debut del US Open 2026, las mismas redes sociales revivieron unos tuits de Navone, de diez años atrás, como el máximo fan del número uno del mundo.
“El emperador Djokovic haciendo lo suyo”; “Qué groso es de movilidad Djokovic”; “Djokovic te amo por más que seas hombre”, fueron algunos de los mensajes públicos del argentino.
Fue una mezcla de sentimientos de seguro para Navone, pero sin dudas, lo que primó fue la satisfacción personal de conseguir el triunfo más significativo de la carrera: contra “el GOAT”, como lo define, en una de las pistas más importantes del tenis y ante los ojos de todo el mundo.
Un premio también por su compromiso con las canchas duras: con su entrenador, el ex tenista Alberto Mancini cambió el chip aprendió a jugar en cemento. Así llegó su primer título en la superficie, en el Challenger 175 de Cap Cana, en República Dominicana.
Le decía Mancini que tenía que atacar, que tenía que salir a buscar el partido aunque Djokovic estuviese a maltraer.
La historia de Navone es la de un chico que sacrificó mucho por llegar a donde está, que pudo empezar a viajar a punta de pequeños sponsors locales, que encordaba sus propias raquetas y que en su adolescencia temprana tenía que trasladarse durante cinco horas ida y vuelta a su centro de entrenamiento.
El argentino es un agradecido por lo que el tenis le entrega. “¡Hay gente que paga para vernos! ¡Es increíble! Dijo en una entrevista con CLAY.
¿Sabrá todo eso John McEnroe?
El ex número uno del mundo lo ninguneó desde una cabina de televisión.
“Jugarás tu segunda ronda en el Court 21, te deseamos lo mejor”.





