LONDRES — Roger Federer pisa Wimbledon y todas las miradas se tornan hacia él. El suizo genera siempre una atracción especial, sobre todo si se viste con traje y se aparece por el All England Club. Si no, pregúntenle a Jasmine Paolini.
“Quiero darte las gracias, Roger. Él es mi ídolo. Durante el partido me dije: ‘¡Concéntrate, concéntrate, no pienses en que él está aquí!'”, reveló entre risas la italiana, después de frenar a la filipina Alexandra Eala en los octavos de final del tercer Grand Slam del año con un 6-4, 4-6 y 6-3.
“Veía todas las finales, todos los partidos que jugó aquí, así que es una sensación increíble”, confesó tras firmar su pase a la ronda de las ocho mejores en Londres. El ex número uno del mundo sonreía y le agradecía sus halagos.
Federer, de visita en el All England Club como acostumbra todos los años desde que se retiró del tenis, miró el partido en el Royal Box sentado junto al piloto italiano Kimi Antonelli, quien luego de terminar en el 15° lugar en el Gran Premio de Silverstone, sigue liderando el campeonato mundial de la F1.
Presión extra para Paolini, quien busca repetir la final que logró en Wimbledon hace dos años: en 2024 cayó ante la checa Barbora Krejčíková.
Ha sido una temporada de flojos resultados para la ex número 4 del mundo, hoy ubicada en el casillero número 17. Ella misma reconoce: “Llegué aquí sin mucha preparación”.
Su participación en Wimbledon 2026 arrancó muy mal. La norteamericana Robin Montgomery le metió un 6-0 de entrada. “Fue como: ‘¡bueno, solo puedes mejorar!'”. Dio vuelta ese partido de primera ronda, y ha ido encontrando el ritmo con victorias posteriores frente a la suiza Viktorija Golubic, la griega María Sakkari y Eala.
“El pasto es una superficie extraña. A veces puedes amarla, a veces puedes odiarla. Cuando juegas bien y te sientes bien, ¡es la mejor superficie para jugar!”, comentó la campeona de tres títulos WTA en singles y diez en dobles. Jugará contra la ucraniana Marta Kostyuk por un lugar en semifinales.
Y en los tiempos donde su tenis no la acompaña, al menos lo hace su buen estado de ánimo: “¡Amo lo que hago, y creo que ese es mi superpoder!”





