MIAMI – Cargar con el peso de tener que ser el nuevo Rafael Nadal. Soportar las expectativas de ser el llamado a devolverle a Brasil las sonrisas que hace 20 años dibujó Gustavo Kuerten. Las historias de Carlos Alcaraz y Joao Fonseca tienen en común mochilas muy pesadas en sus años adolescentes.
“Desde los dieciséis años me comparaban mucho con Rafa, como el sucesor de Rafa, como el que tenía que serlo. Pero al mismo tiempo Rafa seguía jugando, seguía ganando los mejores torneos y seguía en lo más alto del ranking. Es una situación totalmente diferente a la que vive Joao”, comenzó analizando el número uno del mundo en respuesta a una pregunta de CLAY en Miami.
“Yo era el sucesor de alguien, y él es el que tiene que ganar después de tanto tiempo sin que nadie llegue a lo más alto en Brasil”, dijo el español a los medios de habla hispana.

“Viví una situación distinta, creo yo, porque Brasil no ha tenido un jugador top desde hace mucho tiempo. Y es lo que la gente quiere ver, es por lo que hay tanta expectación y él carga con eso”, profundizó Alcaraz, clasificado a la tercera ronda del Miami Open después de superar con contundencia al brasileño en su primer duelo entre ambos.
Gustavo Kuerten dejó la vara muy alta en Brasil: fueron tres títulos en Roland Garros, un número uno del mundo y muchas alegrías que se propagaron por todo el país más grande de Sudamérica entre los años noventa y los 2000. El carisma de “Guga” dejó también una marca imborrable. Más de veinte años después, el talento y la personalidad de Fonseca, acompañados de títulos significativos que justifican su proyección, han despertado aún más esa necesidad de volver a ver a un tenista campeón.
“Creo que la gente le está poniendo en una situación en la que parece que tiene que ganar todos los torneos, que tiene que ganar todos los partidos y a todos los jugadores. Creo que eso es un poco erróneo. O al menos hoy en día hay que dejarlo, o bien bajar un poco esas expectativas”, comentó el campeón del Abierto de Australia 2026.
Antes de tener siete Grand Slams y ser el tenista más joven de la historia en conquistar al menos una vez los cuatro torneos más grandes del circuito, Alcaraz tuvo que aguantar presiones ajenas y comparaciones tan insistentes como lógicas, no solo en España, sino también a nivel global.
Uno de los tenistas más exitosos de todos los tiempos, español como él, llegaba a los últimos años de su carrera cuando Alcaraz ya mostraba su enorme potencial. Nadal todavía ganaba, pero la historia del traspaso del mando a un compatriota con algunas características similares y que había crecido idolatrándolo era el guion perfecto.
Alcaraz, que sabe cómo lidiar con la exigencia —aunque no tan desesperada como la de los brasileños—, da un consejo.
“Simplemente hay que disfrutar de su tenis, disfrutar de verlo evolucionar después de cada partido, después de cada torneo. Porque sé que es un chico muy inteligente y con un gran equipo. Joao aprende de todas las situaciones”.





