MIAMI – La española Paula Badosa no se rinde. Sobrevive a la alta competencia mientras convive con los dolores de su lesión crónica. Y para aguantar esa exigencia no solo física, si no que también mental, recurre a su psicólogo múltiples veces por día.
“Hago muchas terapias diferentes, pero sobre todo con mi psicólogo hablo diariamente: por la mañana, a mitad del día, por la noche. Al final es mi persona clave”, confesó a CLAY la actual número 100 del ranking, ex 2 del mundo.
“Este deporte ya es muy mental y tener que aceptar momentos en los que mi cuerpo no está tan ágil y no responde tan bien es difícil. Esto es lo que más estoy sufriendo. El tenis es muy emocional”, dijo la campeona de Indian Wells 2021.
En el Miami Open perdió en segunda contra la estadounidense de 18 años Iva Jovic, gran promesa del tenis estadounidense y mundial. Badosa, evidentemente presa del dolor y luciendo una venda a la altura del muslo en su pierna izquierda, cometió diez doble faltas y con su segundo servicio ganó apenas el 14% de los puntos.
“A veces también siento que tengo que cambiar mi estilo de juego, y ahí quizá me pierdo un poco. Pero lo estoy intentando trabajar, estoy intentando aceptar que es lo que hay ahora mismo. Ojalá vaya mejorando y mi cuerpo pueda ir respondiendo mejor, pero por el momento me queda luchar y estar positiva”, dijo a CLAY.

En 2023 mientras jugaba el WTA 1000 de Roma, una vértebra de su espalda (L-4) se rompió. La española sufrió una fractura por estrés.
Ahí empezó la pesadilla que la viene acompañando por casi tres años. Lo más duro para la española de 28 años es que no hay vuelta definitiva: la lesión es crónica.
Hay veces en las que que ese calvario da tregua y le permite desplegar su mejor nivel, como sucedió en Washington, la ciudad de su último título en 2024; o en el Abierto de Australia 2025, donde alcanzó las semifinales.
“Jugar tres o cuatro años más sería increíble”, confesó a comienzos de 2024, tras una peregrinación por consultas médicas en todo el plantea, y una conclusión compartida: competir al máximo nivel en esas condiciones es inmensamente complicado.
“Ya soy de una personalidad muy luchadora, muy guerrera, y esto quizá me hace sacar esa garra mucho más. Al final solo me queda seguir luchando y seguir con esa pasión por este deporte”, comentó.
“Trabajo mucho mi parte mental, me gusta mucho expresar cómo me siento, creo que eso me ayuda bastante”, cerró Badosa.
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