MANACOR — Rafael Nadal admitió que le está costando mucho reencontrarse con el tenis después de dos años retirado y que el feroz competidor que tenía dentro está desapareciendo.
“El Rafa Nadal competidor sale cero, siendo honesto. Ya estoy en otra etapa”, dijo Nadal este sábado en Manacor, horas antes de vestirse de corto para disputar un torneo de exhibición por el décimo aniversario de su Academia. “No tengo ninguna ambición competitiva más que pasar un buen rato e intentar no hacernos daño”.
Tras colgar la raqueta en noviembre de 2024 asediado por los problemas físicos, Nadal apenas ha vuelto a jugar al tenis desde entonces. En ocasiones contadas. “En los últimos dos años, había tocado la raqueta como cuatro veces y media hora o 45 minutos. En las últimas dos o tres semanas he jugado unas seis veces”, explicó sobre su preparación para una exhibición que contó con leyendas del deporte como Andy Murray, Marat Safin, Carlos Moyà o David Ferrer.
El campeón de 22 Grand Slam habló de lo que conlleva ser extenista y de cómo está afrontando él ese proceso. El sentir la raqueta en su mano le trae buenos recuerdos, obviamente, pero también despierta algún fantasma.
“Llevar la raqueta siempre me divertirá. No cierro la puerta a volver a jugar por diversión, yo creo que es algo que sucederá. Lo único que pasa es que ha de ser un proceso un poquito lento. Un proceso de intentar ir haciendo los pasos día a día, poco a poco. Y también está ahí el hecho de que yo acabé mi carrera con muchos problemas físicos, así que la raqueta también me recuerda todos los dolores que he tenido durante una buena parte de mi carrera”, reflexionó el exnúmero uno del ranking ATP en la sala de conferencias de su academia. “Y la verdad es que, sin llevar la raqueta en mi día a día, me siento bastante bien. Eso es muy importante después de tantos años viviendo otra cosa”.
Nadal, de 40 años, también habló de los dolores que sufrió durante toda su carrera y de cómo le terminaron afectando a la cabeza y al carácter. “Yo creo que he tenido un buen equilibrio mental durante toda mi carrera, esto es real, pero también cuando vive con dolor diario no puede evitar que termine afectando al carácter”, dijo el español.
Más allá de una operación para colocarse una prótesis en la mano, Nadal admitió que, una vez aparcado el tenis, la mayoría de los dolores han desaparecido. “Los dolores recurrentes que yo he tenido han desaparecido de manera muy importante y eso tiene un gran efecto positivo en lo que es el estado mental y yo creo que el humor en el que uno vive”, aseguró. “Uno se siente mejor, sin ninguna duda, y tiene la capacidad de disfrutar más la vida cuando vive con menos problemas”.





