Jannik Sinner dijo que las conferencias de prensa no le gustan; su compatriota Jasmine Paolini no está de acuerdo.
Para la campeona del Abierto de Italia, sentarse frente a los micrófonos y hablar abiertamente sobre lo que pasa por su cabeza es una buena oportunidad para conocerse mejor.
“Las conferencias de prensa son un espacio donde a veces puedo entenderme mejor, hablando de cómo me siento. Es más fácil cuando ganas, por supuesto. Pero en los momentos difíciles estamos más expuestos”, confesó en entrevista con CLAY la tenista de 30 años y actual 8 del ranking.
“¿Qué es lo que no me gusta del tenis? Las conferencias de prensa. Responder siempre las mismas preguntas. Prefiero jugar y luego irme”, señaló el número uno del mundo.
Paolini le da a ese momento una dimensión más profunda, con todas sus complejidades.
“Imagina estar pasando por un mal momento en tu vida y tener que hablar de eso con todo el mundo. No es fácil. A veces pienso como Jannik, pero otras veces es bueno decir algo sobre ti mismo, hacer que la gente te entienda mejor”, profundizó la finalista de Roland Garros y Wimbledon en 2024.
Carismática y de sonrisa fácil dentro y fuera de la cancha, Paolini es una de las favoritas de los fans y mantiene una buena relación con sus colegas. La ex número cuatro del mundo asegura que, a puertas adentro, el ambiente entre las jugadoras es muy positivo: “En el vestuario hay un ambiente muy agradable”.
Entrevista a Jasmine Paolini
— Pasó muchos años lejos del foco antes de llegar a la élite del tenis. ¿Cómo construyó esa identidad cuando nadie estaba mirando?
— Practicando, trabajando. Creo que necesitaba más tiempo que otras jugadoras para entender mi juego, madurar en la cancha. Pero en un momento pensé: “Ok, puedo hacer grandes cosas. Puedo jugar bien, puedo competir contra las mejores del mundo”. Paso a paso logré llegar ahí.

— ¿Recuerda algún momento en particular en que hizo clic?
— Creo que desde la última parte de 2023 empecé a jugar mejor. Gané Dubái, que fue un torneo muy importante para mí porque ya estaba jugando bien, pero ese torneo me hizo creer más en mi tenis. Después sentí que podía tener grandes resultados también. Quizás ese fue el torneo más importante.
— ¿Qué fue lo más difícil de aceptar y a lo que tuvo que adaptarse al pasar de ser una buena jugadora a una estrella?
— Nada negativo, la verdad. Todo fueron cosas positivas. Creo que es más fácil —no fácil, pero más fácil—. Un poco más de presión, pero es normal. Es lindo estar en una posición donde la gente confía en ti. Al mismo tiempo, es normal que no todas las semanas vayan muy bien. Hay altos y bajos, hay que aceptarlo y seguir.
— Es una de las jugadoras que más sonríe en el circuito, todo el mundo lo reconoce. Pero, ¿ha pasado por momentos en los que se sintió realmente mal, muy abajo?
— Creo que a todos nos pasa. Tal vez la gente ve que sonrío mucho y piensa que no me ocurre, pero no es así. Le pasa a todo el mundo y es normal. No es fácil jugar cada semana, estar bien mentalmente cada semana. Es parte de la vida, no solo del deporte. Hay altos y bajos. Es normal.
— ¿Alguna vez se ha dicho: “Estoy cansada de esto, quiero dejarlo todo”?
— No seriamente, pero a veces, cuando pierdes partidos y no te sientes bien en la cancha, es duro. Pero no, me gusta lo que hago, me gusta jugar tenis. Tengo que aceptar que hay momentos en los que no juego mi mejor tenis, pero es parte del camino. Hay que dar un paso atrás. Y también es lo bonito de nuestro deporte: cada semana tienes otra oportunidad, y una semana puede cambiar mucho.
— Jannik Sinner dijo el otro día, medio en broma, medio en serio, que no le gustan nada las conferencias de prensa. ¿Cómo se siente usted en ese espacio? ¿Cómo es su relación con la prensa?
— Es una pregunta difícil. Es más fácil cuando ganas, claro. Es un espacio donde a veces puedo entenderme mejor, hablando de cómo me siento. Pero en los momentos duros estamos más expuestos. Imagínate pasar por un mal momento en tu vida y tener que hablar de eso con todo el mundo. No es fácil. A veces coincido con Jannik. Otras veces es lindo decir algo sobre ti, que la gente te entienda mejor. Es un equilibrio. A veces más difícil, otras más fácil. A veces es verdad que respondes las mismas preguntas todo el tiempo.
— Si fuera periodista, ¿qué le gustaría saber de los jugadores?
— Probablemente cosas como qué piensas cuando juegas partidos, cómo enfrentas los momentos difíciles —cosas que me servirían a mí (risas). Entiendo que si dices algo a un periodista, se va a hacer público. Es normal que a veces quieras guardártelo o contárselo a un amigo, a otro jugador que lo mantenga en privado. Cuando hablas con periodistas, hablas con todo el mundo. No es fácil.

— Dos finales de Grand Slam en su carrera, un logro enorme. ¿Qué tan confiada se siente de volver a una instancia como esa?
— 2024 fue un gran año, pero el anterior también lo fue. Creo que es importante mantener el nivel, vivir más torneos así. Para avanzar lejos tienes que jugar tu mejor tenis. Si tu nivel está ahí más o menos cada semana, los resultados van a llegar —quizás no todas las semanas, pero algunas sí. Es importante ser constante para tener la oportunidad y aprovecharla. Ojalá este año pueda estar ahí con mi nivel y vivir nuevas experiencias.
— Hace unos meses, la australiana Destanee Aiava dijo que el tenis está envuelto en una “cultura racista”. También afirmó que “las jugadoras hablan a espaldas de las otras” y luego “sonríen falsamente”, creando un ambiente hostil. ¿Qué piensa de esos comentarios?
— Sinceramente, creo que en el vestuario hay un ambiente muy bueno. Hablo con muchas jugadoras y es agradable. Pero ese tipo de cosas también pueden pasar fuera del tenis. Lo más importante es rodearte de buena gente, personas que sientas genuinas —y eso vale no solo en el tenis, sino en la vida en general. Yo me siento bien en el vestuario.
— ¿Cómo se siente ser una tenista italiana en esta época? Hay tanto éxito, tantos nombres como Sinner, usted, Lorenzo Musetti, Sara Errani… la lista es larga.
— Es muy lindo, y me siento muy feliz de ser parte de esto. Jannik está haciendo cosas increíbles. La Federación está trayendo torneos, las ATP Finals, Roma está creciendo mucho. Mucha gente se está involucrando en el tenis y eso es genial. Tener más aficionados que realmente entienden el tenis es muy bueno. Ser parte de este grupo es un privilegio.
— Y usted es protagonista de la foto del año del fotógrafo italiano Ray Giubilo. ¿Cómo lo vivió?
— Fue increíble. Cuando vi la foto en Instagram pensé: “Oh, soy yo, es una foto impresionante”. Fue el momento justo. Estoy feliz de que la haya hecho conmigo. Somos italianos, así que combinación perfecta.
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