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Cristina Bucsa: cuando la número uno de España no quiere que la encuentres

Cristina Bucsa
Cristina Bucsa ganó el primer título WTA de su carrera en Mérida, México / WTA TOUR
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MADRID  – El éxito en el tenis actual suele medirse por dos factores que suelen estar conectados: los títulos y el puesto del ranking y el valor de los contratos de patrocinio que uno firma. Lo primero llama indudablemente a lo segundo en el 99,99% de los casos. Cristina Bucsa, la protagonista de esta historia, pertenece a ese 0,01% restante. La excepción de la raqueta.

Bucsa es, desde este lunes, la nueva número uno del tenis español. Con su triunfo en el WTA 500 de Mérida -el primer título de su carrera-, la jugadora ascendió 32 posiciones en el ranking femenino hasta colocarse en el puesto 31º. Detrás de ella ya están Jessica Bouzas (50º) y una Paula Badosa (106º) que continúa su caída libre en la clasificación de la WTA, víctima de esa lesión crónica en la espalda que no la deja en paz.

Teniendo en cuenta el perfil de Badosa, una tenista que llegó al número dos del ranking mundial y que es una estrella mediática, no es desacertado afirmar que Bucsa ha transitado siempre por el camino opuesto. Si Badosa ascendió a la élite arrasando en su época júnior, Bucsa ha tenido que esperar a los 28 años para saborear el éxito de un gran título. Si a Badosa la llovían las ofertas y patrocinadores, Bucsa no quería saber nada de marcas ni de redes sociales.

 

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Ella estaba tranquila entrenando en Cantabria, en el norte de España, el lugar que eligieron sus padres cuando cambiaron Moldavia por España en 2001. Bucsa tenía por aquel entonces tres años. A los 7 años se convirtió en la campeona regional sub-10 y después conquistaría el campeonato de España en todas las categorías.

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Padre biatleta, entrenador, fisio, masajista…

Su padre, Ion Bucsa, biatleta moldavo que compitió en los Juegos Olímpicos de Invierno de Nagano 1998 y Salt Lake City 2002, ha sido siempre el pilar fundamental en la carrera de la tenista. “Además de entrenador también es osteópata, fisioterapeuta, masajista, además sabe un montón de preparación física y nutrición”, reconocía la tenista en una entrevista con Punto de Break hace unos años. Ion también ha intentado que Bucsa rompiera ese caparazón en el que ha vivido siempre.

“A ver si ahora se anima un poco y conseguimos algún patrocinador”, decía el entrenador después se que su hija se colgara la medalla de bronce en el dobles femenino de los Juegos Olímpicos de París 2024, donde hizo pareja con Sara Sorribes. Hasta entonces, Bucsa jamás se había preocupado por encontrar alguna marca que le ayudara a costear los viajes, la ropa o las raquetas.

Sin zapatillas en Wimbledon

Una anécdota resume perfectamente quién es Cristina Bucsa. Hay que viajar a su debut en Wimbledon, en 2019. Mientras la mayoría de las jugadoras llegaron al All England Lawn Tennis Club con enormes cantidades de ropa y zapatillas, Cristina se encontró con un problema. Nunca había jugado en hierba y no tenía calzado. Semanas antes había comprado unas por Internet, pero en el paquete que llegó a su casa solo había unas gafas de sol. “Fue terrible. Fuimos a Decathlon y compramos zapatos de golf, por si acaso”, admitió años más tarde la jugadora.

Las zapatillas de golf, aunque tienen clavos para la hierba, no están pensadas para jugar al tenis. De hecho, no están ni permitidas. Así que Cristina aterrizó en Londres sin calzado. Encontró una tienda de tenis cerca de Wimbledon, pero el único par de zapatillas que había era dos tallas mayor. Pero no había más opciones: las compró, metió unos calcetines dentro para que no le “bailaran” en el pie e incluso ganó un partido de la fase previa.

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Cristina Bucsa
Cristina Bucsa también fue campeona del cuadro de dobles en Mérida, junto a la china Jiang Xinyu/ WTA TOUR

Hasta hace apenas unos meses, Bucsa era la única jugadora del Top 100 mundial que no tenía patrocinador de ropa ni de raquetas. Compraba sus propias equipaciones y elegía sus raquetas en función de sus sensaciones, no de un contrato. En 2025 llegó a un acuerdo con la marca de ropa Country Club by Dasha, una firma de la extenista Dasha Berezhnaya con sede en Singapur.

Estudiante de Psicología y fan de los libros de Filosofía, Bucsa ha “cedido” con el patrocinador. Pero donde sigue sin aparecer es en redes sociales. No tiene Instagram. Tampoco Tik Tok ni X. Solo tiene Facebook y apenas lo usa, únicamente para quedar con otras chicas para entrenar y jugar dobles.

Cristina Bucsa no quiere que la encuentres. Y así lo dice ella: “Me gusta ser libre, lo mejor es la libertad”. Ahora, con su primer título y siendo la número uno, tendrá más difícil esconderse.

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