SANTIAGO, Chile – Luciano Darderi está en el mejor momento de su carrera, coincidiendo con el de su compatriota y amigo Flavio Cobolli. Los tenistas de la segunda línea del tenis italiano corren una carrera muy disputada, una “competencia sana” según Darderi.
El jugador de 24 años se coronó campeón del ATP 250 de Santiago, horas después de que Cobolli triunfara en el otro extremo de Latinoamérica, en el ATP 500 de Acapulco. Ambos tenistas, cercanos desde la época infantil, tendrán que cumplir con algún reto por haber ambos ganado el mismo día. Alguna “locura”, ahora que se verán en California, donde disputarán el Masters 1000 de Indian Wells.
“Tenemos algo especial con Cobolli, porque el año pasado cuando gané en Marrakech, el día anterior él había ganado un Bucharest. Ayer a la mañana le mandé un mensaje, ‘¿Lo vamos a repetir? Vamos a hacer una promesa juntos en Indian Wells, si ganamos los dos'”, reveló Darderi después de vencer al alemán Yannick Hanfmann en la final del Chile Open por 7-6(8-6) y 7-5.
“Él ganó ayer, yo gané hoy, así que la vamos a tener que hablar. Ninguno sabe todavía qué vamos a hacer, pero cuando nos veamos allá alguna locura se nos va a ocurrir”, dijo ante la pregunta de CLAY en la conferencia de prensa.
“Es una competencia sana la que tenemos los italianos. Si estás número 4 de tu país y número 20 del mundo, va bastante bien”, comentó Darderi junto al quinto trofeo de su carrera profesional, el cuarto en menos de 12 meses.
El presente de Italia en el circuito es tan sólido que un jugador (casi) Top 20, campeón en arcilla y competitivo en Grand Slams sobre cemento, no entra en la nómina ideal de Copa Davis: la vara está muy alta, con Jannik Sinner y Lorenzo Musetti a la cabeza.
Darderi quedó a menos de 70 puntos de los veinte mejores del mundo, un objetivo que se había fijado para 2026 y que está a punto de alcanzar ya en marzo. “A fin de año quiero ser top 10”, confesó en entrevista con CLAY.
El italiano nacido en Argentina viajará a Norteamérica luego de una muy buena gira sudamericana, donde antes del triunfo en Chile, llegó a la final del Argentina Open.
Un buen desenlace que llegó con la “ayuda” de su abuela.

“En el cambio de lado, al 6-5 en el segundo set, le pedí en ese momento a mi abuela que me ayude a ganar. Era un momento de desesperación, y en muchos de ellos le pido que me ayude, así que siempre está en los momentos importantes; me da esa chispa y mucha fuerza. Pensar en ella me ayuda”, explicó.
Elisa, su abuela paterna, fue parte central del engranaje familiar que sostuvo su carrera desde el inicio. Mientras Gino, el padre del tenista, trabajaba en Argentina, ella viajaba con Luciano y su hermano por Europa para acompañarlos en los torneos y hacer posible el proyecto.
Darderi lleva su nombre tatuado en la muñeca derecha: por eso la besa muchas veces cuando gana.
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