LONDRES – Escoba nueva barre bien. Miren al argentino Francisco Cerúndolo, campeón en el ATP 500 de Queen’s, con Nicolás Massú al mando de su equipo desde hace solo siete días.
“Nico, ¡qué semana! Pero no te acostumbres. Es el primer0 (ATP 500), qué manera de empezar”, dijo el argentino a su nuevo coach durante la ceremonia de premiación después de vencer al estadounidense Tommy Paul en una final muy ajustada: 6-7 (4-6), 6-4 y 6-3.
Cerúndolo fichó al ex número 9 del mundo la semana pasada, y la dupla tuvo un debut inesperado en Londres, con el mayor título en la carrera del tenista que aparecerá en el vigésimo primer puesto del ranking este lunes.
El campeón olímpico de Atenas 2004 vivió la final en su estilo. Era el primero en gritar los puntos de su jugador y estuvo constantemente comunicándose con él. Su reacción durante el último punto del encuentro grafica su manera de vivir el tenis desde el box: no podía quedarse quieto durante el rally, y una vez que Cerúndolo definió el partido, se le vio profundamente emocionado, justo antes de apretar los puños y gritar fuerte.
Luego de la ruptura con el polaco Hubert Hurkacz, Massú encontró en Cerúndolo un proyecto que le acomoda: un jugador con buena base técnica, cuyas debilidades principales pasan por un tema mental. Además, sin barrera idiomática y cultural.

El domingo caluroso en Londres quedará marcado en la historia del tenis argentino. Cerúndolo se convirtió en el primer tenista de su país en anotar su nombre en la lista de campeones en Queen’s Club.
Muchos recordaron en redes sociales a David Nalbandian, que estuvo a un set de lograrlo en 2012 antes de ser descalificado por patear un cartel publicitario y de paso, darle en plena pierna al juez de línea, provocándole una fea herida. Le costó la pérdida de todos sus puntos y prize money, además de 10 mil libras de multa.
Un hito que alcanzó a ser visto en vivo por sus padres. Casi de milagro. Alejandro Cerúndolo y María Luz Rodríguez, ambos ex tenistas, aterrizaron en Londres a las dos de la tarde. Como la final se fue alargando, pudieron vencer al tráfico londinense y llegar a la cancha, justo dos juegos antes del fin del encuentro. Cerúndolo padre, además, venció su fobia a los aviones.
“Vi que hubo movimiento en mi box justo al final del partido, y eran ellos. Me puso contento. Felicidades a mi padre por tomar un vuelo y llegar a tiempo. Además…¡es el día del padre!”, dijo el tenista de 27 años.
“Ayer sabía que viajaban a la tarde y aterrizaban después de las dos de la tarde. Mi partido era a la una y media, si era corto no iban a llegar, si era largo había una chance de que lleguen. Mi mamá quería que conozca el club al menos y se ve que llegaron y cuando festejé fue muy lindo tenerlos presente”.
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