Hace unas semanas, el extenista argentino José Luis Clerc dejó escapar algunas lágrimas al hablar de Guillermo Vilas en una entrevista con Infobae. Se emocionó al recordar el pasado del mejor tenista latinoamericano de todos los tiempos y se emocionó también por el presente, por esa enfermedad neurodegenerativa que tiene a Vilas apartado de la vida pública desde hace años.
El estado de salud del gran ídolo argentino es muy delicado. Y con una enfermedad como el alzheimer, los pronósticos no son nada esperanzadores para el futuro. Por eso precisamente, Mats Wilander ha hecho un llamamiento a la ATP para que tenga la consideración de reconocer a Vilas como número uno del ranking mundial lo antes posible.
“Cada día que pasa sin corregir eso es una injusticia mayor, especialmente considerando su estado de salud. El tenis le debe muchísimo a Vilas”, dijo a CLAY Wilander, líder de la clasificación durante 20 semanas a finales de la década de los 80.
“Si hay pruebas de que Guillermo Vilas fue número uno del mundo, no reconocerlo es un error histórico”, añadió el extenista sueco durante el último Abierto de Australia, un torneo que comentó para el canal Eurosport.
Esas “pruebas” de las que habla Wilander son de sobra conocidas. Tanto, que Netflix llevó el caso a las pantallas con un documental titulado “Serás lo que debas ser o no serás”. La persona detrás de esta lucha es un periodista argentino, Eduardo Puppo, que recalculó los rankings de la década de los 70 -en aquella época había varios circuitos y muchas más categorías de torneo que en el sistema actual- para demostrar que Vilas debió ocupar el primer lugar de la clasificación mundial en cinco semanas de 1975 y en otras dos de 1976, durante el reinado de Jimmy Connors.
Puppo estuvo investigando durante años y llegó a presentar una petición formal a la ATP para que enmendara su error y reconociera a su compatriota como número uno de forma retroactiva. Tampoco pedía nada inaudito: pedía exactamente lo que hizo la WTA en 2007, cuando admitió que la australiana Evonne Goolagong debió haber sido número uno en 1976 por delante de Chris Evert. Sin embargo, la ATP siempre rechazó cualquier posibilidad y le ha negado hasta el momento ese honor a Vilas, el único campeón de cuatro Grand Slam que jamás ha pisado el número uno.

Fonseca, ¿un punto de inflexión para el tenis latino?
El tenis argentino y latinoamericano ven en el caso de Vilas una tremenda injusticia, una manera de sentir similar a la que viven desde hace años con el calendario de torneos. Cuna de enormes tenistas como el propio Vilas, Gabriela Sabatini, Gustavo Kuerten, Juan Martín del Potro, David Nalbandian, Andrés Gómez o Marcelo Ríos, Latinoamérica ha ido perdiendo mucho peso en las estructuras tenísticas. El auge de Asia primero y el empuje de los países de Oriente Próximo después han ido desplazando el eje de poder. Por poner un ejemplo: solo dos tenistas del top 20, y uno es argentino, estarán en el próximo ATP 250 de Buenos Aires, una situación similar a la del ATP 500 de Río. Las grandes raquetas estarán en Rotterdam, Dallas, Doha y Dubái.
Preguntando por esta cuestión, Wilander saca un nombre encima de la mesa que puede empezar a cambiar esa tendencia, un nombre que puede poner a Latinoamérica en la senda de lo que fue. Sin embargo, el sueco tiene que para que el continente recupere su espacio no basta con una estrella.
“Latinoamérica no perdió talento, perdió estructura. Menos torneos, menos inversión, menos continuidad…”, dijo a CLAY el extenista sueco. “João Fonseca puede ser un punto de inflexión: técnicamente lo tiene todo. La gran incógnita es el físico. Pero para que la región vuelva de verdad, no basta con una estrella: hacen falta sistemas”.





