MELBOURNE – Habrá que empezar a preguntarse si acaso no hay que mirar con mayor atención y seriedad al mercado filipino en el tenis. Lo que está sucediendo con Alexandra Eala y Filipinas es un fenómeno poco comparable.
Poco importa en esta historia su derrota en tres sets a manos de la estadounidense Alycia Parks: en el segundo día de competencia en el Abierto de Australia, miles de filipinos demostraron que ya son una comunidad relevante que repletará los recintos cada vez que juegue la tenista de 20 años.
Eala es “tan solo” la 49a mejor tenista del ranking, pero no es descabellado decir que es la más popular. La organización del torneo cometió un error no forzado al no dimensionarlo.

El debut absoluto de la discípula de Rafael Nadal en Melbourne fue programado en la cancha 6, la pista a un costado del Courtside Bar, que cuenta con tribunas de capacidad muy reducida. Quedó clarísimo que el duelo debió haber sido ubicado en alguno de los estadios secundarios, donde entran entre tres o cinco mil espectadores: la fila para ingresar tenía varios metros y llegaba hasta el costado de la Margaret Court Arena.
El enorme interés que arrastra Eala en en su país, el decimocuarto más poblado del mundo, se demuestra con fuerza en Melbourne, donde reside una comunidad de 50.000 personas nacidas en Filipinas y tantos otros descendientes más.
“Estamos muy orgullosos de ella, está haciendo historia. Ahora mucha gente se interesa por jugar tenis, se inspiran en ella”, dijo a CLAY una joven filipina entre el público que seguía a Eala a través de las pantallas gigantes. Vive en Melbourne desde hace seis años y nunca había visitado el Abierto de Australia. “Es mi primera vez aquí, vine solo para verla a ella”.
“Creo que muchos filipinos pidieron licencia médica solo para poder estar acá”, agregó entre risas la fanática, que lucía la bandera de Filipinas pintada en su rostro.
Para los filipinos, tener a una tenista profesional es toda una novedad.
“Hay 115 millones de filipinos y yo soy la primera tenista en la historia; es muy loco”, comentó Eala, consciente del impacto que está generando entre sus compatriotas, en entrevista con CLAY en septiembre.
Así como sucedió en Nueva York, donde consiguió su primer triunfo en un Grand Slam, y como ocurrió en Melbourne, las capitales del deporte tendrán que prepararse. La fiebre filipina en el tenis va en ascenso.
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