MELBOURNE – Nick Kyrgios se quedó con las ganas. El australiano le había hecho una jugosa oferta a Carlos Alcaraz: si ganaba el título en Melbourne, él se encargaría de organizar la celebración. Pero el español no tuvo tiempo para fiestas, apenas para compartir unos instantes con su hermano y algunos amigos el domingo por la noche.
“Me hubiese gustado que a mi cuerpo le quedaran energías para hacer algo, pero no pude. Lo que hice fue más que suficiente”, dijo. El campeón del Abierto de Australia tenía un compromiso pocas horas después: posar frente a las cámaras con el único trofeo de los cuatro grandes que le faltaba.
En los jardines de Carlton, luciendo un outfit oscuro de Louis Vuitton tras conseguir el título que necesitaba para convertirse en el jugador masculino más joven de la historia en ganar todos los Grand Slams, Alcaraz proyectó su futuro, comparándose al de Novak Djokovic: “No estoy pensando realmente en jugar hasta los 38 años. Vamos a ver cuánto tiempo sigo jugando. Ojalá pueda estar en gran forma a esa edad, compitiendo, desafiando a jugadores más jóvenes y jugando finales de Grand Slams y de los torneos más importantes”.
El serbio, a pocos meses de cumplir 39 años, venció a Jannik Sinner en semifinales y estuvo a dos sets de conquistar su vigésimo quinto Grand Slam. Pero Alcaraz, con 22 años, se lo negó y le propinó su primera derrota en una final del Abierto de Australia.
La inspiración que le entrega Djokovic, dice Alcaraz, va más allá de la longevidad.
“Se trata del poder del deseo. Creo que eso es todo. Si decides algo, trabajas para ello y vas a por ello, nadie te va a detener. Creo que él encarna eso. De ahí tomo la inspiración: de la forma en que cree en sí mismo y en que todavía es capaz de lograr grandes cosas”, dijo el dueño de 25 títulos ATP.
“El hecho de que siga creyendo que puede conseguir grandes cosas en este deporte es realmente impresionante”, agregó.
Djokovic, en tanto, sembró dudas sobre su propio futuro después del partido en Melbourne. “Quiero llegar a los Juegos Olímpicos de 2028, sí, pero eso puede significar que juegue solo un par de torneos al año, no lo sé. Quizás no vuelva a Australia como tenista profesional. Voy día a día. Hoy solo sé que quiero pasar tiempo con mi familia”, declaró.
Alcaraz, ya con su séptimo Grand Slam en el bolsillo —tres más que Sinner—, decidió que se hará un tatuaje de un canguro para conmemorarlo: “Posiblemente será en una de mis piernas”.
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