MIAMI — Carlos Alcaraz le puso un techo a João Fonseca. Un baño de realidad. El español es hoy el jugador dominante del circuito. Su rival, un chico de 19 años con enorme potencial, pero todavía en plena formación y recién asomándose un top 40.
Lo visto en Miami seguramente le servirá al brasileño como lección. El 6-4 y 6-4 fue el resultado de un partido donde se vio totalmente incómodo .
“Lo que más se nota es cómo Carlos rompe el ritmo: usa slices, topspin, juega con ángulos, puede hacer saque y volea o un servicio abierto con el primer golpe. Nunca sabes exactamente qué va a hacer”, explicó Fonseca luego de su eliminación en la segunda ronda del Miami Open.
“Esa es la dificultad de enfrentarlo: tienes que jugar un partido casi perfecto. Intenté aprovechar mis oportunidades, pero cuando tuve break points fallé devoluciones o él sacó muy bien. Esas oportunidades no las puedes dejar pasar”, profundizó el número 39 del ranking.
Más de alguno fantaseó con esos paralelismos que tanto seducen a la historia, alimentados por el hype que rodeaba en Miami al partido más esperado de la primera semana: en 2004, Rafael Nadal desafió en Florida por primera vez a Roger Federer, entonces número uno del mundo.
El escenario de aquel primer “Fedal”, veraniego y tropical en Key Biscayne, poco tenía que ver con el del primer Alcaraz-Fonseca del Miami Open actual, instalado en un estadio de fútbol americano, más frío y con menos vibración.
El desenlace también fue distinto: Nadal sorprendió a Federer; Alcaraz no permitió que Fonseca se ilusionara ni por un instante, anulándolo desde el inicio.
Los brasileños llegaron entusiasmados a Miami Gardens para ver a Fonseca medirse por primera vez con el mejor del mundo. Esa euforia —y los gritos de “Jo-ão, Fon-se-ca”— se fue apagando a medida que Alcaraz lo empujaba hacia la frustración y el error.
Can’t wait for the first Fonseca vs Alcaraz match ❤️🔥
— Andy Murray (@andy_murray) February 16, 2025
Eso que el propio Federer le aconsejó fue lo que realmente necesitó. Sobre todo una de las claves ante estas súper estrellas: encontrar el equilibrio en su juego, no apresurarse con la potencia de sus golpes, no despedazar la bola en cada momento.
Alcaraz resistió, manejó el partido a su gusto, no dejó que la electricidad de Fonseca – ni la de los hinchas brasileños- se propagara por Miami.
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