NEWPORT — Un grande entre los grandes. Roger Federer ingresó al Salón Internacional de la Fama del tenis en una noche muy emotiva en Newport, donde también se homenajeó a la comentarista norteamericana Mary Carillo.
Las emociones estaban a flor de piel cuando Mirka Federer honró a su marido: “Esta noche, es mi honor presentar a mi marido, mi mejor amigo, al Salón Internacional de la Fama del Tenis. El miembro más reciente… Roger Federer”.
Quién más que su compañera de vida para oficializar la incorporación de Federer al grupo más selecto del deporte. Fue toda una sorpresa escucharla, porque la ex tenista siempre eligió mantenerse lejos de los micrófonos y las redes sociales.
A pesar de que rara vez habla públicamente, Mirka dejó la vara alta a Federer con su discurso.
“La gente sabe que Roger es uno de los más grandes tenistas de todos los tiempos: los títulos, los récords, las rivalidades. Todo eso es parte de su legado. Lo que me hace orgullosa a mí es quién eres cuando nadie está mirando”, dijo la ex tenista.
“Nos conocimos en los Juegos Olímpicos de Sydney. Yo tenía 21, él 18. Sí, yo era la mayor. Pronto mostró su interés por mí, y agradezco que haya sido persistente… en ese entonces tenía cero títulos ATP. Cero. Estuve a su lado en sus 103 títulos”, relató.
Posiblemente, el recinto ubicado en Rhode Island nunca había recibido a tanta gente antes. Los miles de fans presentes en Newport, las leyendas del tenis y los invitados del círculo de Federer brindaron una ovación cuando Mirka finalizó sus palabras, justo antes de escuchar al campeón de 20 Grand Slams, que tuvo que interrumpir varias veces su discurso producto de la emoción.
“Estoy emocionado. Este es uno de los mayores honores de mi vida”, confesó el suizo.
Federer comenzó admitiendo que incluso él se sintió sorprendido por la habilidad de su mujer para hablar públicamente: “La última vez que la había visto hablar en público fue para la Hopman Cup, hace unos 24 años”.

El adolescente con el pelo rubio que destrozaba raquetas evolucionó a la figura elegante a la que es difícil discutirle el título del jugador más querido de todos los tiempos.
La gran responsable de esa mutación fue Mirka: “Mi compañera de entrenamiento, mi entrenadora, mi amiga, mi estilista… Mirka me enseñó a estar más enfocado en mi tenis. Ella y yo nos tomamos de la mano y atravesamos paredes juntos”.
“Con Mirka pasamos del clubbing a cambiar pañales y a recorrer hoteles con coches dobles. Myla, Charlene, Lennart y Leo, nos cambiaron la vida, los amo”, dijo a sus cuatro hijos, dos pares de gemelos, sentados en la primera fila.
Federer viajó a su infancia: “Tengo 13, estoy en Basel, soy ball boy. Estoy muy cerca de los jugadores, los veo sudar… al día siguiente tenía las piernas muy doloridas. Es difícil estar de pie por tantas horas. Quiero agradecer a todos los recogebolas de este deporte…”.
El número uno del mundo por 310 semanas recordó que cuando era niño, jugó todos los deportes. El suizo aprendió a esquiar en los Alpes, practicó hockey, básquetbol y golf. Fue un pequeño futbolista (“Quería ser Maradona, Zidane…”), pero el tenis lo llevó siempre en la sangre, y fueron sus padres los responsables de avivar ese talento.
“Mi madre me organizaba las clases y me conseguía los entrenadores. Gracias, Mamá. Gracias Mamá y Papá por estar conmigo en la cancha desde que era chico”, dijo el suizo mirando a Lynette Federer, quien lloraba a mares, y a Robbie Federer, “el verdadero RF”.
Federer destacó a su propio Salón de la Fama. Además de su familia, a esas personas tan valiosas en su carrera.
“Peter Lundgren, Tony Roche, Paul Annacone… Stefan Edberg, el héroe de mi infancia; Ivan Ljubičić, quien me guió en el ocaso de mi carrera. Y por supuesto, Severin Lüthi, quien estuvo a mi lado por 18 años. Él me motivó cuando necesitaba motivación, me protegió cuando necesitaba ser protegido”, dijo Federer, y el discurso volvió a interrumpirse por el llanto. Se limpió las lágrimas y tiró una broma: “Seguimos hasta el amanecer”.
Sobre Tony Godsick: “El agente que se convirtió en mi amigo. El amigo que se convirtió en mi familia”.
Sobre Pete Sampras: “El mejor saque de todos los tiempos… qué privilegio haber jugado contra Pete”. Y se quebró una vez más.
Una brevísima mención a sus máximos rivales en la carrera por los Grand Slams, Rafael Nadal y Novak Djokovic, después de haber nombrado a otros grandes como Martina Navratilova, Martina Hingis, Björn Borg y Boris Becker.
Terminó sus palabras con buenos deseos para las nuevas generaciones.
“Espero que los jugadores se mantengan reales y que empujen el deporte al siguiente nivel. Que nunca dejen de hacer preguntas y que trabajen duro”, pidió el ganador de 1251 partidos oficiales.





