LONDRES — Stefanos Tsitsipas lo tiene todo para salir de su mal momento, e incluso, ganar un Grand Slam. Lo cree uno de sus máximos rivales, el ruso Daniil Medvedev.
“No me sorprendería si algún día gana un Grand Slam”, dijo el campeón del US Open 2021 al ser consultado por CLAY en Londres, luego de derrotar al croata Marin Cilic por 6-1, 6-2 y 6-4.
“Nunca se sabe, pero definitivamente, una vez que estuviste ahí, tienes esa capacidad. Cuando digo ‘algún día’, podría ser en dos semanas, un año, cinco años. Puede ganar, o llegar a semifinales, algo así”, comentó el ganador de 23 títulos ATP.
“Stefanos puede jugar, puede hacer grandes golpes, gran saque, gran derecha, gran volea, ese tipo de cosas. Así que claro, vimos que estaba sufriendo un poco con su tenis. Pero de nuevo, no me sorprendería si en cualquier momento encuentra algo de vuelta y simplemente logra grandes resultados seguidos”, analizó Medvedev.
El ruso y el griego se conocen bien: han jugado en 15 oportunidades en el circuito (10-5 para el ex número uno del mundo), y han cultivado una de las rivalidades más picantes del tour en los últimos años.
El historial de tensiones es muy variado: se han insultado en cancha, se han dedicado celebraciones, han reclamado al juez efusivamente por los comportamientos del oponente o por actitudes provenientes del box rival.
En la presente edición del tercer Grand Slam del año, el actual 88 del mundo anunció novedades: despidió por segunda vez a su padre de su rol de entrenador y se puso a trabajar con los franceses Thomas Perrin y Patrick Mouratoglou. El primer quiebre había sido en 2024, antes de que Tsitsipas se embarcara en una mediática colaboración con Goran Ivanišević que no terminó bien. En entrevista con CLAY, el croata criticó duramente el estado físico del tenista, y pronto la relación terminó con más declaraciones cruzadas: “Es muy difícil estar rodeado de dictadores y gente que habla negativamente”.
Tsitsipas volvió a los brazos de Apostolos hasta la mitad de la temporada 2026. Explicó que su padre le da una sensación de confort que no necesita para recuperar su nivel, que tienen diferentes objetivos, y que desea elegir lo que él cree que es necesario para su carrera. Aseguró que el quiebre laboral es para siempre.
“Quiero empezar a tomar mis propias decisiones y decidir por mí mismo. Tengo en mente otras cosas que no creo que se alineen con la forma en que hemos trabajado últimamente”, explicó.





