En el tenis actual ya no basta con demostrar un gran talento técnico o una enorme capacidad física. Sobre todo, en las categorías formativas, como la sub-18, la diferencia entre una “eterna promesa” y un jugador que logra consolidarse suele estar en un factor menos visible: la fortaleza mental.
La psicología deportiva se ha convertido en una herramienta imprescindible hoy en día para ayudar a los jugadores, especialmente a los más jóvenes, a gestionar la presión, mantener la motivación y desarrollar una serie de habilidades más allá de las meramente técnicas, que tienen una influencia directa sobre lo que ocurre en la pista.
Aunque todos los deportes tienen un fuerte componente de motivación y gestión emocional, el tenis es especialmente exigente en este sentido: al tratarse de un deporte individual, el tenista no cuenta con el apoyo de unos compañeros que estén con él en el campo de juego. El jugador está solo en la pista, y debe decidir su próximo movimiento en una fracción de segundo, mientras gestiona emociones como la frustración, la ansiedad o el miedo a fallar.
Es algo similar a lo que ocurre en otras actividades individuales basadas en el riesgo, como el juego online. Entre los muchos casinos online que hay en España, Casino.org presenta los que más rápido pagan; esta inmediatez obliga a los jugadores a controlar sus impulsos y gestionar la necesidad de obtener una recompensa inmediata. Para evitar situaciones similares y ayudar a los tenistas a tomar decisiones, cada vez más escuelas y academias de tenis incorporan entrenadores especializados en preparación mental, junto a sus homólogos especialistas en físico o en técnica.
La importancia de la mente en el tenis
Siempre se ha dicho del tenis que es un “juego mental”. Y es que, aunque la técnica, la estrategia y la preparación física siguen siendo fundamentales, la capacidad para gestionar los pensamientos y las emociones durante el partido pueden ser determinantes para el resultado final.
Diversos estudios en psicología deportiva señalan que el entrenamiento mental sirve para desarrollar habilidades psicológicas específicas, como la autorregulación emocional, la concentración o la confianza en uno mismo, que permiten que el deportista responda de forma eficaz frente a las exigencias de una competición.
Un ejemplo reciente lo tenemos en el partido que enfrentó el pasado 12 de marzo al joven tenista de Hong Kong, Coleman Wong, de 21 años, y el bosnio Damir Dzumhur, de 33, en el Challenger Cap Cana de República Dominicana. Empatados a un set, en el quinto juego del tercero, el bosnio cometió una doble falta que le supuso perder el servicio, lo que fue celebrado por el hongkonés. Esta reacción no sentó bien a su rival, que se encaró con Coleman, increpándole, ante la estoica reacción de este, quién se mantuvo sentado en su silla mirando hacia otro lado.
Finalmente, Coleman acabó venciendo por dos sets a uno (3-6, 6-4 y 6-2), y posteriormente comentó que “así es como actúan los mejores (…) Ellos se mantienen tranquilos en los momentos más importantes. Por eso son tan buenos. Cuando mantienes la calma, tomas las mejores decisiones”.
Así, el joven talento se impuso al veterano porque supo mantener la cabeza fría, frente a la falta de autocontrol de su rival. Por eso, el entrenamiento mental es tan importante en las categorías juveniles, un momento en el que los jugadores se encuentran en una etapa de desarrollo personal y emocional, y en la que los niveles de ansiedad competitiva van en aumento, lo que puede afectar al rendimiento, así como al simple disfrute del deporte.
Tres habilidades mentales que todo tenista joven debe desarrollar
El entrenamiento mental para jóvenes tenistas se centra en varias habilidades psicológicas fundamentales, que permiten a estos jugadores competir con un mayor equilibrio emocional, y se trabajan de forma sistemática a lo largo de todo el proceso formativo del jugador.
Control de la ansiedad competitiva
Una de las sensaciones que más atenazan a los jugadores jóvenes son los nervios intensos antes o durante los partidos. Para reducir este exceso de ansiedad y hacer que tomen mejores decisiones durante sus encuentros, es importante que aprendan técnicas de respiración y rutinas o técnicas de relajación entre puntos.
De esta forma, podrán controlar mejor su nivel de estrés y mantendrán su mente clara incluso en los momentos más tensos de un partido; que, como le ocurrió a Coleman, ni siquiera han de producirse durante el juego, sino que pueden aparecer en cualquier momento.
Concentración y atención selectiva
El tenis exige atención constante. El jugador debe ser capaz de analizar la colocación y los movimientos del rival, anticipar la trayectoria de la pelota y ejecutar el golpe adecuado en una fracción de segundo.
El entrenamiento mental incluye ejercicios para mejorar la concentración, como la visualización de jugadas, que ayudan a evitar distracciones y a mantener la atención durante todo el partido.
La visualización consiste en imaginar mentalmente acciones técnicas o situaciones de juego antes de tener que enfrentarte a ellas en un partido real. Esta técnica se emplea también en otros deportes, y permite reforzar los patrones motores del cuerpo y mejorar la confianza.
Algunas investigaciones han demostrado que este tipo de ejercicios mentales mejoran la precisión de movimientos como el saque, en particular cuando la representación mental se ajusta a la ejecución real de la acción.
Diálogo interno positivo
Como si del “efecto Pigmalión” se tratase, los pensamientos que pasan por la cabeza del tenista influyen directamente en su rendimiento. Frases internalizadas como “voy a fallar” o “no soy lo suficientemente bueno” pueden acabar convirtiéndose en realidad en el partido, al generar bloqueos en el tenista.
Los psicólogos deportivos enseñan a los tenistas jóvenes a reemplazar los diálogos internos por mensajes constructivos o estímulos motivadores. También motiva la expresión a viva voz de estos estímulos positivos. ¿O acaso hemos olvidado ya el famoso “¡vamos!” de Rafa Nadal?






