MELBOURNE – Alexander Zverev gritó su acusación en pleno court central del Abierto de Australia: los poderes del tenis están “protegiendo todo el tiempo” a Caros Alcaraz y Jannik Sinner.
“Esto es una puta mierda. Es increíble que le traten por calambres, es una mierda. Estás protegiendo a estos dos tipos (Alcaraz y Sinner) todo el tiempo”, gritó este viernes el número tres del mundo mientras el español recibía atención médica durante el tercer set de un partido que terminaría ganando 6-4, 7-6(5), 6-7(3), 6-7(4) y 7-5 para avanzar a la única final de Grand Slam que aún no había jugado.
La molestia de Zverev con el bicampeón de Roland Garros era por estar recibiendo atención médica por unos calambres, pese a que no está permitido, ya que los calambres no se consideran una lesión.
En el caso de Sinner, la incomodidad de Zverev podía estar relacionada con que en la tercera ronda del torneo, se cerró el techo de la Rod Laver Arena cuando el italiano sufría calambres y perdía 4-6, 6-3, 1-3 frente al estadounidense Eliot Spizzirri. O, quizá, por el trato benevolente que recibió cuando dio positivo por dopaje.
El enojo mostrado en la cancha se diluyó cuando Zverev llegó a la conferencia de prensa.
“Para ser honesto, eso fue hace 17 horas (sonríe), y no lo recuerdo del todo. Estoy seguro de que alguien lo grabó y pueden comprobarlo. No quiero hablar de eso ahora, porque creo que esta fue una de las mejores batallas que se han visto en Australia. No debería ser el tema en este momento”, declaró el finalista del Abierto de Australia 2025.
Más allá de su amnesia o prudencia, lo cierto es que Zverev poco pudo hacer para controlar la narrativa. Sus reclamos ya circulaban por todo internet, y algunas leyendas del tenis comenzaban a debatir sobre el asunto.
“Sascha (Zverev) cree que Sinner y Alcaraz están siendo protegidos en estos casos. Debemos prestar atención a cuáles son las reglas que se aplican a ellos y en qué se diferencian de las del resto de jugadores”, comentó Boris Becker en su rol de analista de Eurosport.
El seis veces campeón de Grand Slam empatizó con su compatriota: “Tiene toda la razón; cualquiera se habría enfadado en esa situación. Si Alcaraz hubiese seguido jugando, no habría podido hacerlo, pero fue inteligente: dice que siente un pinchazo y lo atienden. Los jueces no pueden hacer nada.”
Alcaraz por su parte descartó cualquier intento de aprovecharse: “Al comienzo ni siquiera pensé que fuera un calambre. No sabía exactamente qué era. Fui a buscar una derecha y empecé a sentirlo en el aductor derecho, por eso pedí al fisioterapeuta, porque fue en ese momento puntual. Con todo el estrés de no saber qué estaba pasando, de no saber si iba a empeorar o no, todo se fue acumulando. En ese momento hablé con el fisioterapeuta y él decidió pedir la atención médica”.
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