LONDRES — El ex tenista australiano Mark Philippoussis analizó el momento que vive Stefanos Tsitsipas tras el “divorcio” profesional del griego con su padre, Apostolos.
“Necesita redescubrir no solo su confianza, sino su juego”, afirmó Philippoussis en conversación con la periodista griega Vicky Georgatou para SDNA.
Philippoussis conoció muy bien al ex número 3 del mundo y a su entorno: formó parte de su equipo técnico en 2023 y trabajó codo a codo con Apostolos Tsitsipas. Antes del inicio de Wimbledon, el ganador de 12 títulos ATP reveló que había despedido a su padre de su rol de entrenador para siempre.
“Para ser sincero, no sé si esta decisión le ayudará”, admitió el australiano de 49 años. “Al verlo jugar, está claro que le cuesta encontrar la confianza. Se nota en su tenis. Las decisiones que tome a partir de ahora serán suyas; si son correctas o no, no lo sé. Él es quien tiene las riendas y así es como debe ser”.
“Ha bajado mucho, no solo en la clasificación mundial, sino en el nivel de su tenis y en la forma en que, en mi opinión, debería competir. Espero que vuelva a encontrar eso y regrese al lugar donde estaba”, añadió.
En su época de jugador, Philippoussis también tuvo a su propio padre como entrenador, pero su equipo incluía a otros técnicos: “Stefanos entendió lo importante que era tener una voz diferente, alguien que pudiera ayudar. Al fin y al cabo, lo que quería era que hubiera una persona a nuestro lado que ayudara a su hijo a convertirse en un mejor tenista”.
El ex número ocho del mundo no escatimó en elogios hacia Apostolos y todo el proyecto familiar: “Stefanos y sus padres están muy unidos. También hay que decir que su padre y su madre construyeron a un tenista increíble literalmente desde la nada, llevándolo hasta el número 3 del mundo. Ha ganado algunos de los torneos más grandes del planeta y deberían sentirse muy orgullosos de ello. Más allá de eso, en algún momento de la vida puedes llegar a una etapa en la que necesitas algo más”.
¿Tiene Tsitsipas todavía opciones de volver a ser lo que fue? ¿Puede el griego mantener el nivel que lo llevó a dos finales de Grand Slam y a coronarse en las ATP Finals? Su exentrenador cree que sí.
“A los 28 años no es demasiado tarde, pero el camino de vuelta es largo. Lo más importante es que se mantenga sano. Pero necesitará hacer muchas cosas solo para acercarse al nivel en el que estaba antes. Cuando eres el número 3 del mundo, todo es genial. Eres cabeza de serie en los torneos, viajas en aviones privados, todo es perfecto. Pero cuando eso se detiene y tienes que jugar eventos más pequeños, frente a menos gente y en pistas más chicas, ¿tienes la determinación para pasar por ese proceso y luchar?”, planteó el finalista de Wimbledon 2003.
Philippoussis comparó el presente de Tsitsipas con el declive y la posterior resurrección que vivió Andre Agassi entre 1996 y 1998. El estadounidense, dice Philippoussis, debe ser un espejo para el griego: “Andre lo hizo. Fue y jugó torneos Challenger. No se creía por encima de eso. Tenía un plan, una visión de adónde quería llegar, y sabía que ese era el camino de vuelta. ¿Tiene Stefanos esa visión, esa competitividad, esa lucha? Esa es la gran pregunta. ¿Tiene la voluntad de hacer lo que sea necesario para volver? No lo sé. Solo él puede responder a eso”.
Philippoussis también analizó en profundidad el partido del griego ante Novak Djokovic en la segunda ronda de Wimbledon, donde el serbio se impuso cómodamente por 6-3, 6-4 y 6-2. El australiano vio a un Tsitsipas hundido anímicamente.
“Hablé después con su mánager, que me preguntó qué opinaba. Le dije que vi a un jugador sin un plan de juego. Salió a la pista simplemente a sacar y pelotear. Sin estrategia. ¿Ha perdido la confianza? ¿Ya no le pega a la bola como antes? Sí. Pero, aun así, no hubo ningún intento de cambiar nada, de variar su juego, de romper el ritmo. Eso fue lo que más me llamó la atención”, detalló el australiano.
“La diferencia de nivel fue evidente. Novak nunca pareció presionado. Estaba muy relajado y parecía tener todo el tiempo del mundo con cada bola. Stefanos, por el contrario, se veía apurado. Estaba forzando demasiado las cosas y, en general, no se le veía cómodo en la pista”.





