MELBOURNE – El paso de Roger Federer por Australia demostró que el suizo sigue siendo la persona que más pasiones desata en el tenis. Y a pesar de que lleva 837 días retirado, demostró en la cancha que le queda mucha calidad. Casper Ruud lo vio de cerca. Y lo sufrió.
“Se ve tan elegante como siempre, es un ícono dentro y fuera de la cancha”, reconoció el noruego a un grupo reducido de medios, entre ellos CLAY.
Federer desafió al número 13 del mundo a un tiebreak durante su práctica en la Rod Laver Arena. El suizo ganó 7-2.
“Nos lo tomamos bastante con calma. Creo que ambos podríamos haber jugado con más intensidad, pero fue divertido para el público ver algunos puntos. Y volver a ver a Roger fue muy entretenido, tanto para mí como para los miles de fanáticos que estaban ahí”, explicó a CLAY.
“Es un honor compartir la cancha con él. Tuve la suerte de jugar contra él una vez en Roland Garros 2019 y no había peloteado con él desde entonces. Ya han pasado casi siete años”, recordó.
El éxtasis que Federer provocó durante el entrenamiento del viernes se multiplicó este sábado por la noche, cuando el dueño de 103 títulos ATP volvió a la cancha principal del Abierto de Australia para la ceremonia inaugural del torneo.
Ahí disputó una exhibición junto a otras tres leyendas del circuito: Andre Agassi, Lleyton Hewitt y Pat Rafter. Todos campeones de Grand Slam. Todos exnúmero uno del mundo. Ash Barty apareció de sorpresa para reemplazar al estadounidense en el tercer set.
El encuentro, lleno de humor y espectáculo, fue el broche de oro del retorno del seis veces campeón a Melbourne después de cinco años: por primera vez, Federer jugó un partido amistoso en alguno de los cuatro Grand Slam desde que se retiró. En 2025 estuvo en Wimbledon como invitado al Royal Box y en Roland Garros como parte del homenaje a Rafael Nadal.
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