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    Carta desde Londres (8): Oda a las mejores frutillas del mundo

    LONDRES – Largas filas esperan por el bocado más deseado cuando se piensa en tenis y en Londres.

    La locura es por las fresas. La experiencia Wimbledon no es completa si no se prueban sus famosísimas frutillas, uno de los íconos del evento más tradicional de este deporte.

    La tradición tiene origen desde la primera edición del torneo en 1877. Hoy, se consiguen frutillas todo el año en Inglaterra y el mundo, pero en el siglo XIX, sólo se producían en la temporada estival, la que coincide con la celebración del torneo.

    Por entonces, le gente llegaba con frutillas para comer en los picnics que se armaban en el All England Club. También se vendían en el recinto y cada quién disfrutaba acompañando el té (hoy el té se reemplaza por espumante).

    ARCHIVO WIMBLEDON MUSEUM

     

    Mucha gente quiere les espectaculares fresas / SEBASTIAN VARELA

    Son cosechadas a 36 kilómetros de Church Road, y son servidas el mismo día. Mientras se disputa el torneo, las frutillas se recolectan a las cuatro de la mañana, se empacan a las ocho y desde las diez, se comienzan a vender. El snack no conoce de inflación: hay que pagar 2,5 libras esterlinas por la porción. Igual que en 2010.

    Tan importantes son para el alma de Wimbledon, que lo que sucedió en 1989 da muestras de aquello. Ese año las incesantes lluvias impidieron la realización del juego durante los cinco primeros días de la primera semana. La tarde de ese viernes, se alertó en la sala de prensa sobre un importante comunicado oficial. Los periodistas creyeron que trataría sobre la programación. Quizás, que se habilitaría el juego durante el primer domingo, tradicionalmente festivo. No fue así.

    La comunicación iba para otro lado: el All England Club pedía perdón al público porque la calidad de las frutas de culto no estaba siendo la mejor.

    No soy un catador profesional de fresas, ni he probado tantas. Así, sin pruebas, pero tampoco dudas, puedo decir que ¡Son las mejores del mundo!

    Hay combinación de strawberries & cream para los veganos y los intolerantes a la lactosa también: el torneo ofrece desde 2019 crema de coco, o en base a soja.

    El periodista argentino Guillermo Salatino, quien cubre Wimbledon desde 1977, salvo en 1982 por la Guerra de las Malvinas, cuenta que todos los años, la calidad es igual de alta: «¿Viste que es como el tenis? Lo que más cuesta es mantener regularidad, y las frutillas de Wimbledon han sido siempre buenísimas. Las mejores que he probado».

    Con las frutillas de perfecta textura, balance ideal entre dulzor y acidez, y deliciosa jugosidad, fuimos testigos de las palizas de los favoritos en el Día 5: Djokovic a Kecmanovic, Alcaraz a Otte, y Jabeur a Parry.

    Seguimos mañana. Adivinen qué vamos a comer.

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    Reporteando el tenis alrededor del mundo desde hace 10 años. Ha colaborado con medios como La Tercera, Cooperativa, Infobae, y Racquet. Fundador del ex programa de radio Tercer Saque.
    Pluma & Lente es su espacio personal donde cuenta sus viajes y aventuras.

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