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Porque además de los partidos hay mucho para contar

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    Carta de CLAY (1): el tenis se vuelve verde, pero todos hablan de Nadal

    Este 6 de junio marca ese momento del año en el que, por seis semanas consecutivas, el tenis se vuelve clásico, un tanto antiguo, un tanto anacrónico, si se quiere. Comienza la temporada de césped que desemboca en Wimbledon. Esos mismos jugadores que se embadurnan de polvo naranja o queman las suelas sobre el cemento se dedican ahora a adivinar hacia dónde irá la pelota en la superficie más natural y traicionera del deporte, mientras flexionan las rodillas y exigen los cuádriceps al máximo.
    El tenis sobre césped es una delicia, un disfrute.
    Pero que nos perdonen los torneos de Stuttgart y Hertogenbosch: este lunes se sigue hablando de los 14 títulos de Rafael Nadal en Roland Garros.
    Ya fue contado hasta la extenuación entre el domingo y el lunes que Nadal se durmió el pie izquierdo antes de cada partido, pero el ex número uno siguió hablando y afloraron nuevos detalles.
    En la entrevista que Nadal dio este lunes en su hotel de París a un grupo de medios españoles, el jugador dice cosas muy interesantes, Y el texto de Javier Martínez en El Mundo lo resume en un titular de impacto: «No tengo ningún miedo a mi vida después del tenis».

    Para eso falta aún, viene diciendo Nadal, que se someterá en los próximos días a un tratamiento de inyecciones de radiofrecuencia pulsada para que su pie izquierdo no lo torture con ese dolor que es cada vez mayor.
    Iñako Díaz Guerra, también en El Mundo, titula su columna con un «Nadal es un psicópata, un bendito psicópata». Y explica por qué.
    «Parece que se va a romper, pero no se rompe. Rafa nunca se rompe. ¿Por qué? Porque es un psicópata. Un bendito psicópata. Psicopatía según la RAE: ‘Anomalía psíquica por obra de la cual, a pesar de la integridad de las funciones perceptivas y mentales, se halla patológicamente alterada la conducta social del individuo que la padece’. Las facultades mentales de Rafa están en perfecto estado, eso no admite duda, pero es evidente que su conducta social está patológicamente alterada (…). Rafa, ¿qué diablos te estás haciendo? Rafa, en cualquier caso, gracias».
    Alejandro Ciriza, en «El País», vio cosas que los demás quizás no advertimos en la conferencia de prensa del campeón el domingo, y las contó en un primer párrafo notable en su crónica central.
    «Fiel siempre a la tradición, Rafael Nadal entra a la sala de conferencias con un doble brinco que le permite acceder a la peana desde la que departe con los periodistas. Se lleva una ovación, corresponde con un thank you y, en cuanto toma asiento, empieza a apurar una botella de litro y medio de agua a la que después de media hora de charla solo le queda un dedo de líquido. Habla el mallorquín después de días y semanas de especulación y rumorología, aunque previamente ya ha resuelto el gran enigma sobre la pista, durante la ceremonia final: “Voy a seguir intentándolo”. Hasta donde se lo permita el pie izquierdo, ese escafoides que en 2004 se partió por la mitad en Estoril y dejó sobre el alambre una de las carreras más extraordinarias de la historia del deporte, Nadal seguirá compitiendo».

    Sergio Heredia, en «La Vanguardia», enfoca la historia presente y futura. Y plantea la pregunta en forma retórica: nadie va a poder nunca igualar este récord de Nadal, ¿no?
    Nadal contesta a lo Nadal: «Hombre, lo parece, ¿no? Pero nada es imposible. Soy realista, las circunstancias han ido a mi favor, han permitido que ocurra. Pero si lo he hecho es porque se puede, no porque sea un elegido».
    Mientras los periodistas de los mayores medios españoles hablaban con el deportista más importante de su historia, los franceses que leían «L’Equipe» se encontraban con un tema que en España irrita: «Las inyecciones de Nadal plantean dudas, pero están autorizadas».

    Que un jugador se inyecte en el pie 20 minutos antes de cada partido y lo cuente no es lo habitual. Que cuente que toma siempre antiinflamatorios, tampoco. En la conferencia de prensa del domingo, un periodista francés le preguntó a Nadal si había pedido una «autorización de uso terapéutico» para inyectarse, pero el español no escuchó esa parte de la pregunta, que incluía otros asuntos.
    Lo importante: lo que Nadal hace es completamente legal. Y, además, le duele lo suyo cada vez que le clavan la aguja en el pie.

    La cuenta de redes sociales de Roland Garros habló de «Rafa Garros», toda una herejía en otros tiempos, porque se supone que el torneo siempre está por encima del jugador, pero… ¿se puede seguir diciendo eso hoy? No en vano Nadal es el único tenista al que el torneo le hizo una réplica a tamaño real del trofeo para que se lo lleve a casa. Los demás posan con el trofeo y se llevan a casa uno pequeño.

    Este lunes, en CLAY, disfrutamos con el collage de @periocollages y los 14 títulos de Nadal. Contamos, también, que muy probablemente Novak Djokovic lamente mucho lo que hizo en enero de este año en Australia: en la carrera por ser el más exitoso de la historia puede haber perdido una oportunidad enorme.
    Enorme era también el periodista italiano Gianni Clerici, que murió este lunes a los 91 años. Ex tenista, comentarista, «dandy» del tenis, no hubo ni habrá otro igual. Steve Flink lo cuenta con detalle y cariño en este artículo para el International Hall of Fame, al que Clerici ingresó en 2006.

    Gianni Clerici

    Por último: estamos en semanas más calmadas tras la tormenta de Roland Garros y antes de la de Wimbledon. Nos vamos a encontrar, entonces, dos veces por semana, los lunes y los viernes.
    ¡Hasta entonces!
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    Ex jefe de Deportes de DPA y de La Nación, ex presidente de la International Tennis Writers Association (ITWA). Autor de "Sin Red", un viaje por el mundo siguiendo a Roger Federer y Rafael Nadal, y de "Enredados", sobre el equipo argentino de Copa Davis. Cubrió más de 60 Grand Slams y entrevistó a los principales protagonistas de la escena del tenis en los últimos 30 años.

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